10 enero 2012

++ LA CONFIANZA EN DIOS (CUENTO)

La confianza en Dios.


Durante los días de la Primer Guerra Mundial había mucho hambre en Jerusalem. Las personas caían en las calles por el hambre. Incluso el Rab Arie Levin, el tzadik de Jerusalem, no tenía comida en su casa, y no tenía medios para alimentar a sus hijos. Él escuchó que uno de los hombres ricos de la ciudad, alguien que ya había ayudado al Rab Arie en el pasado, estaba dando préstamos de dinero. La esposa del Rab Arie le suplicó que vaya hasta lo de este hombre e intente conseguir un préstamo. A pesar de que esto iba en contra de la naturaleza de Rab Arie, él se dió cuenta que bajo tales circunstancias no tenía otra opción.
    Y así Rab Arie fue a la casa de este hombre, pero para su asombro su requerimiento fue rechazado. Él le pidió al hombre rico una explicación sobre el rechazo a su pedido, pues él sabía que muchos otros estaban recibiendo los préstamos. La respuesta que recibió fue honesta y explícita: "A otros yo debo prestarles dinero, pues ellos saben que yo tengo dinero, y si yo no les doy ellos me odiarán o se vengarán de mi. Pero yo sé que usted es un tzadik y no dañaría ni a una mosca. Y es por eso que estoy seguro que no me causará sufrimiento por causa de mi rechazo, y no tomará venganza ni me odiará".
    Esta cruel explicación sobresaltó al Rab Arie, pero de todas maneras él encontró en su corazón lugar para perdonar al hombre, a pesar del hecho de que él no ayudaría al Rab Arie cuando sus hijos estaban hambrientos. Rab Arie regresó a casa y lloró: "¿Señor del Universo, el no tomar venganza y no dañar a las personas, es una razón para morir de hambre?".
    Su mujer lo escuchó y lo amonestó diciendo: "Reb Arie, ¿dónde está tu confianza en D'os? ¿Ha desaparecido?". Y luego ella citó el versículo (Tehilim 146:3) que dice: "No confíes en los ricos, en las personas de las cuales no se obtiene la salvación". Ella le dijo: "tú lo has intentado". Y luego citó otro versículo (Tehilim 55:23): "Tira tu carga a D'os y Él te sustentará".
    En ese mismo día, misteriosamente, llegó desde otro país un sobre para el Rab Arie con una gran cantidad de dinero en su interior.

    Por | sabiduría judía

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