13 marzo 2015

CENA PASCUAL. ¿JESUS O PABLO?

Lo que a continuación compartiré probablemente resulte incómodo para alguno, inquietante para otro, pero al menos mi intención es que sea información interesante.

La inmensa mayoría que leemos los escritos nazarenos, ya sean en sus distintas denominaciones o auto-adscripciones, tienen el común denominador de perpetuar el indice canónico cristiano. ¿Qué digo con esto? que, no hay versión de las Escrituras hoy en día, que incluya los libros nazarenos (cristianos) y que no lleve este orden: primero los 4 evangelios, hechos de los emisarios, las cartas paulinas y las cartas pastorales o de los demás emisarios y al final, el libro de Revelaciones. La verdad es que, lo que más he aprendido en la crítica textual es ir a las fuentes más antiguas y examinar con pinzas las fuentes más tardías. En otras palabras, yo, David Moisés, por ejemplo, leo primeramente el evangelio de Marcos por encima de Mateo y Lucas (no quiere decir que no lea los otros), los así conocidos como sinópticos; el evangelio de Juan, el más tardío de los tres es, fuera de la duda razonable, la muestra de una evidente elaboración teológica que expone y aumenta una visión del Mesías celestial a través de Jesús Nazareno y es ya, un trabajo elaborado por un autor o una escuela nazarena que, atribuye a Jesús una exaltación de su enseñanza a la que se suscribe el espíritu profético, en otras palabras, el autógrafo toma licencia para poner en boca de Jesús cosas que tal vez no dijo, pero que, por la inspiración divina, se sobreentiende que debió decir. De antemano afirmo que del cuarto Evangelio (en realidad del resto de las Escrituras nazarenas a excepción de unas cuantas cartas de Pablo) no se puede saber con toda seguridad quién es su autor, quien afirme lo contrario simple y sencillamente se auto-engaña y engaña a otros. Antes de seguir, quiero aclarar que resulta difícil de sostener, fuera del prejuicio religioso, que los autores de los cuatro evangelios más usados hasta hoy por todos los movimientos que siguen las enseñanzas del rabino galileo sean testigos oculares. Ya es mucho decir.

Pues bien, expuesto esto, cabe decir que el orden cronológico para entender o por lo menos intentar comprender las enseñanzas del germen nazareno se remite a Pablo de Tarso. Las cartas de Pablo son los primeros escritos nazarenos, por tal, en el campo del estudio histórico tienen preeminencia, es aquí donde uno cae en la cuenta de lo siguiente:

Por si no lo sabían, lo escrito en Mt. 26.26-29; ni lo escrito en Mr. 14.22-25; ni mucho menos en Lc. 22.14-20 son la fuente más antigua de la "cena Pascual". Si uno pregunta, cual es la fuente más antigua de la cena del Señor de ninguna manera hay que citar algún evangelio, en verdad hay que remitirse como ya escribí anteriormente a Pablo, por lo tanto, la primera y más antigua referencia a una cena de Pascua, si cabe llamarlo así, es lo escrito en: 1 Cor 11:23-26. Hay que despejarse la idea de los evangelios, es Pablo de Tarso la fuente primigenia y el impulsor más fehaciente de esta idea religiosa. Hay un remolino de debates al respecto entre los estudiosos, por un lado los que no pueden separar su inclinación teológica y confesional (en otras palabras, los estudiosos cristianos, nazarenos, etc) y los que por puro rigor académico abordan la historicidad de los escritos nazarenos. Por supuesto que leer ambas posturas es enriquecedor para alguien como yo que se encuentra en el primer grupo, pero que, curiosamente me atengo a las conclusiones de los segundos por la simple y sencilla razón del mayor peso, no voy a explicar aquí ese sentimiento de desilusión y gozo que he experimentado en los últimos años, simplemente es algo que le puede suceder a cualquiera.

Ahora bien, se cierne el debate en lo siguiente: tanto el autor de Marcos, Mateo y Lucas al exponer la cena pascual, por lo menos hay que decir, que ya antes otro escritor de la antiguedad había manifestado la idea y que ahora, ellos están transmitiendo una tradición aumentada. El debate se sanja sencillamente, si se desliga la tradición de Pablo de la cena pascual como independiente de los evangelios, entonces Pablo no está refiriéndose a la cena pascual judía estrictamente sino a otra cosa, pero justamente está lo opuesto, que Pablo escribió sobre lo mismo de que los autores sinópticos expusieron, una cena en la que Pablo de Tarso teologiza o interpreta que Jesús es una especie de cordero pascual en la que (Jesús) anuncia su muerte y el perdón de pecados. ¿Y que es lo interesante de todo esto? una palabra griega...

Se ha gastado tanta tinta y seguirá gastándose en interpretar esto que Pablo escribió:

"Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado..." (1 Cor 11:23a; RV60)

La Reina Valera del 60 como es sabido, la más usada de las versiones en el mundo cristiano evangélico, prácticamente todas las versiones vierten lo mismo: "por que yo (Pablo) recibí del Señor" la palabra clave es 'recibir'. Hay dos posturas al respecto con implicaciones realmente considerables, estas dos posturas, desde mi punto de vista, pueden llegar a definir a un creyente.

La primera y la que el 99.99 % de los creyentes (yo quiero ser parte del 0.01 %), consciente o inconscientemente se suscribe es que, Pablo, recibió del Señor, la tradición de la cena pascual que deambulaba desde la época en que Jesús efectivamente habría pronunciado las palabras que todos conocemos que están en Mt. 26.26-29; Mr. 14.22-25 y Lc. 22.14-20, es decir, dar verosimilitud a la historicidad de la cena pascual y que Pablo recibió esa tradición que ya circulaba. Resulta muy sencillo, la verdad, leyéndolo así, con la traducción y concepción de "tradición y recibí", el panorama está claro, no me sorprendería que alguno se dijese: si está más claro que el agua, ¡qué intentas decir David!. La versión Dios Habla Hoy es la más contundente con esta interpretación:

"Porque yo recibí esta tradición dejada por el Señor" (1 Cor 11:23a; DHH).

Sin embargo, lo cierto es que hay una alternativa para reconsiderar el pasaje, la disyuntiva está en cómo aplicar la expresión griega paralambánein (entregar-recibir), salvo la mejor opinión de los expertos y el uso dado en los escritos nazarenos, no está hablando de una mera "tradición" sino más bien de una revelación personal, como de un enunciado que alguien le comunica a otro que lo desconoce, ese es el sentido de la frase, es un tecnicismo judío de kibel y masar bajo una herramienta griega. Lo que presupone esto es que, entre las dos concepciones 1) Pablo recibió del Señor esa revelación que desde la época de la comunidad de Jerusalén (Pedro, Juan y compañía) venían considerando como parte integral de la historia nazarena; 2) que Pablo por revelación divina, sin mediación de alguna comunidad que influenciara en él, llegó a conocer aquello que desconocía, que quizás, la cena en la cual decían que Jesús tomó pan y vino, en realidad era una cena de conmemoración sacrifical o vicaria, en la que, se teologiza tal al estilo de Pablo como el cruce del mar rojo y el bautizo, ahora en el pan y el vino como el cuerpo y sangre del Mesías Jesús. Lo que trato de decir es esto, que el hecho y conocimiento de la cena de Jesús antes de morir no es la revelación en sí la que recibe Pablo, ya sea que, la fuente de esta tradición tenga su origen en la primera comunidad judía de Jerusalén o que, efectivamente Pablo desconociera dicha tradición, su revelación consiste en la inspiración de la exégesis que resulta de interpretar la cena pascual judía como el simbolismo del perdón de pecados por la muerte de Jesús representados en los elementos del pan y del vino. Este teologuema, es decir, la idea teológica introducida en una narración que busca ser histórica, es de origen paulino. Por eso Pablo afirma con contundencia, YO recibí revelación del Señor, y lo que sigue a continuación es el teologuema que Pablo desarrolla en el resto del capitulo de 1 Cor 11.

Es muchísimo decir que Pablo es la fuente del anuncio pascual, si alguien ya lo sabía, no lo sabemos a ciencia cierta, porque Pablo varias veces, en sus cartas, prescinde de la comunidad de Jerusalén, llega a decir que "su evangelio" no lo recibió de "carne ni sangre" un hebraismo resultante de que nadie vino a enseñarle entre los primeros y cercanos discípulos de Jesús tal o cual cosa sobre lo que él iba predicando a las comunidades que fundó y administraba entre los judíos y gentiles.

No es que sea para escandalizar, en historia, el texto antiguo toma preeminencia, sin embargo, en teología la posibilidad está abierta, sea que Jesús quiso conmemorar la pascua e introducir por medio de un culto pascual su muerte y perdón de pecados o ya sea que Pablo la elabora y lo coloca (porque lo recibió del Señor directamente) como un fundamento nazareno, el hecho es que desde entonces hasta hoy muchos creyentes harán eco de la idea expresa de un teólogo judío de la antigüedad llamado Saulo o Pablo de Tarso.

.David .Mena

15 enero 2015

++ 26 PUNTOS QUE RESEÑAN AL MAS PROBABLE JESUS DE LA HISTORIA.

El Dr. Antonio Piñero, en su libro "Jesús y las mujeres" enlista unos 26 puntos que de acuerdo al análisis crítico de los textos evangélicos se sustrae al Jesús más genuino y sustancial, el denominado "Jesús de la historia", prácticamente del 1 al 13 no hay mucho que agregar. De los 26 puntos, estoy en prácticamente de acuerdo con todos y me suscribo contundentemente en los puntos del 14 al 18 con respecto a su mensaje escatológico (evangelio), el punto 19 es una afirmación 100% que he asumido y defendido constantemente. El punto 20 es el que define mi afinidad por Jesús en su forma más pura. En los punto 21 y 22 se encuentra el Jesús halájico, es cuanto más se debe hablar del judaísmo de Jesús. El punto 23 es probablemente el más difícil de digerir para el creyente común pero está totalmente encuadrado con los acontecimientos, sustrayendo las sentencias teologizadas de Jesús puestas por los autógrafos. El punto 24 para mí caben las dos posibilidades planteadas, tanto limpieza cultual simbolizada y un acto de celo profético. Los puntos 25 y 26 son la explicación más aproximada a la visión histórica, de forma imparcial y vista quizá desde los ojos de un neutral. Jesús, un judío peligroso por su pretenciones mesiánicas, atendiendo que un Mesías es un guerrero de Israel capaz de levanterse en arma contra el sacro impero romano, definitivamente, si Roma sentenció a Jesús, fue por esos motivos. Cabe destacar y lo hago enfáticamente, tanto el Dr. Piñero como Bermejo son historiadores independientes sin afiliación confecional alguna. A continuación la cita de los puntos:
"El estudio crítico y comparativo de todos los textos evangélicos, podemos pergeñar –con palabras de Fernando Bermejo- el siguiente resumen de lo que nos parece que fue el Jesús histórico (“Historiografía, exégesis e ideología. La ficción contemporánea de las ‘Tres búsquedas’ del Jesús histórico”, Segunda parte, Revista Catalana de Teología 31 (2006) 54-64.) :
1. Nació durante el reinado del emperador Augusto, probablemente algunos años antes del comienzo de la era cristiana.
2. Creció en Nazaret de Galilea.
3. Perteneció a una familia numerosa.
4. Fue un individuo profundamente religioso. La personalidad de Jesús fue intensa y entusiásticamente religiosa, moldeada por la fe del Israel de su tiempo.
5. Su religiosidad fue plenamente judía. Jesús se atiene a las creencias y prácticas religiosas de su pueblo
6. Fue atraído por la personalidad de Juan Bautista y por su mensaje religioso. Fue bautizado, ya en su madurez, por este.
7. Jesús tomó de Juan Bautista algunos de los principales motivos de su predicación.
8. Reunió un grupo de discípulos, cuyo núcleo estuvo compuesto de doce. Es muy posible que este conjunto tuviera un significado simbólico y representara a las doce tribus de Israel
9. Habló y actuó como con el convencimiento de ser un profeta, el portavoz o heraldo de Dios para los momentos finales de este mundo.
10. Utilizó en su predicación un lenguaje directo, accesible al pueblo, caracterizado por imágenes hiperbólicas y parábolas persuasivas. Fue visto por el pueblo como un maestro, en hebreo rab, rabino, de la Ley.
11. El centro y la razón de ser de su predicación fue el anuncio de la venida del reino de Dios.
12. Jesús ciñó su predicación a Israel y no fue ningún predicador universalista, es decir, se sintió enviado a predicar solo a las “ovejas perdidas” de la casa de Israel.
13. Se dirigió de forma especial a los pecadores.
14. Creyó que la instauración del Reino no dependería de los hombres, sino de Dios.
15. Comprendió el Reino de Dios --cuya venida anunciaba como una realidad de carácter integral-- como una entidad no meramente espiritual. Por ello su mensaje tenía implicaciones materiales y políticas.
16. Anunció el establecimiento del Reino de Dios en un futuro próximo. No es seguro que Jesús pusiera un plazo al desenlace escatológico, pero sí que esperó que este habría de llegar en un futuro próximo.
17. Se expresó en ocasiones como si en su propia acción hubiera ya signos de la venida del reino de Dios. Unos pocos dichos de Jesús –especialmente en Lucas y Mateo- parecen referirse al Reino no como una entidad únicamente futura, sino como una realidad que está irrumpiendo en el presente.
Estas sentencias no contradicen el contenido de los dichos de Jesús que esperan un Reino en el futuro, ni significan que Jesús creyese que el Reino estaba ya presente. Eran solo la manifestación de que sus acciones contra Satanás, exorcismos y sanaciones sobre todo, señalaban que los preludios de la venida del Reino estaban ya presentes. Sus expresiones de “presente” son, por tanto, indicación de su entusiasmo escatológico y de su visionaria convicción de la inminencia futura del Reino.
18. El reino de Dios predicado por Jesús incluía la idea de un juicio, que implicaba tanto la salvación de unos como la condenación de otros. El anuncio del juicio escatológico –-con su doble dimensión, gozosa y terrible-- forma parte integrante de la proclamación de Jesús, no solo el mensaje de salvación.
19. Realizó acciones que tanto él como algunos de sus contemporáneos consideraron extraordinarias, como exorcismos y curaciones. Es decir Jesús fue un taumaturgo, un realizador de acciones portentosas que sus seguidores y otras personas de fuera consideraron milagrosas. Probablemente sus milagros se restringieron a las sanaciones y exorcismos.
20. Antepuso los aspectos morales a los rituales. En la enseñanza de Jesús el culto judío no es abolido, pero queda postergado ante los aspectos éticos.
21. Radicalizó la Torá, o Ley, si bien en tal radicalización permanece en el marco de aquélla. Jesús no pretendió fundar religión nueva alguna.
22. Mantuvo polémicas con otros grupos religiosos de su tiempo, aunque este conflicto tiene lugar en el seno de acuerdos básicos en el marco de la común religión judía.
23. Desde Galilea, Jesús fue a Jerusalén en la Pascua de su último año de vida (hacia el año 30 d.C.), sea para celebrar la fiesta, para predicar o en espera de la instauración del Reino, aunque no para morir.
24. Protagonizó un incidente en el Templo. Aunque es incierto el sentido de la acción -¿limpieza cultual simbólica y profética de la futura restauración de Israel y del Templo mismo?- e incluso su impacto o alcance, la intervención en el santuario fue ejercida con cierta violencia y conllevó el impedimento temporal de la actividad comercial que debía realizarse para llevar a cabo los sacrificios.
25. Jesús fue arrestado –y decidida su ejecución- por motivos de índole sociopolítica.
26. Murió en tiempos de Tiberio, crucificado por los romanos en medio de dos “bandidos”. El vocablo “bandido” era la manera suave en la época de designar a un sedicioso antirromano. La muerte agravada en cruz estaba destinada a esclavos huidos o recalcitrantes y a rebeldes políticos contra el Imperio."

11 enero 2015

++ EL DISCIPULO AMADO: ¿JUAN, LAZARO, MARIA MAGDALENA, TOMAS O JACOBO? ARGUMENTOS BÁSICOS DE J. D. TABOR

El discípulo amado: ¿Juan, Lázaro, María Magdalena, Tomás o Jacobo su hermano.? Argumentos básicos de J. D. Tabor.

En el cuarto evangelio, el atribuido tradicionalmente al emisario Juan, se hace referencia al discípulo que más amaba Jesús en 4 episodios, a saber: en la Última Cena, a lo pies de la cruz, en la tumba vacía, y en el Mar de Galilea después de la resurrección. En Jn 18:15 se hace una referencia discreta cuando Pedro seguía a Jesús y también "otro discípulo". J. D. Tabor hace 5 apreciaciones:

I.- El discípulo amado es un hombre por lo que, la tesis de Ramón Jusino que señala a María Magdalena quedar descartado, ella es la que encuentra la tumba vacía y corre a avisar a Pedro y "otro discípulo" a quien Jesús amaba por lo tanto es inverosímil.

II.- Cualquier persona mencionada por su nombre en el Evangelio de Juan, y sobre todo en estos últimos capítulos (del Jn 13-21), no es probable que sea el discípulo amado, ya que el argumento del autógrafo es ocultar su identidad. Esto se traduce en que, los mencionados en Juan 21:1-2, quedan descartados juntos con Felipe, Andrés, y Judas Iscariote y también a Lázaro.

III.- Si se acepta la referencia en Jn 18:15 como una referencia a esa figura enigmática, el discípulo amado parece tener conexiones sacerdotales en que él es capaz de llegar a Pedro en el patio de la casa del Sumo Sacerdote, a sabiendas de la mujer en la puerta.

IV.- El discípulo amado toma a la madre de Jesús, María, a su cuidado, insinuando que Jesús es el hijo mayor de la familia en función del "jefe de casa". Sin embargo, Jesús lo designa oficialmente como el "hijo", indicando que él es ahora quien llevará a cabo la función de cuidador porque ahora Jesús ya no podía hacer. Aquí hay desacuerdo ya que hay estudiosos que señalan el episodio a los pies de la cruz como una escena no-histórica sino teologizada; J. D. Tabor señala: "ya sea que esta escena en la cruz debe ser tomada como un hecho histórico o no, creo que refleja, no obstante, una tradición que la madre de Jesús se pasó al cuidado de quien se convirtió en el "hijo" a cargo de la familia, incluyendo a su madre. Obviamente, él se ha ido de la escena y alguien tiene que hacerse cargo en términos de liderazgo en la familia y el cuidado de su madre."

V.- La más clara y famosa referencia del discípulo amado quien está presente en la última cena, pareciera que sólo se incluye a los Doce y ha sido deducido que alguno de los Doce debe ser ese discípulo especial, sin embargo, aunque no especifica tampoco excluye de la posibilidad de que no sea una cena únicamente para los doce discípulos escogidos sino abierta. Lo que se estaría señalando es que Jesús ama a todos sus discípulos pero en especial a este, quien está tan apegado a Jesús en su regazo. Es una particularidad muy humana diría yo, el tener un amigo íntimo de confiabilidad.

La mayoría de estudiosos independientes son claros en señalar que el "discípulo amado" es una figura simbólica, no histórica. J. D. Tabor dice que no, que le da plausibilidad que sea una tradición de una persona real pero que intencionalmente se ha velado su identidad, ahora que lo pienso tendría sentido dada ciertas persecuciones del judeo-mesianismo jerosolomitano (los seguidores de Jesús de Jerusalén, pues), si es que de allá viene esa tradición. Se destaca entonces que, los únicos que no son citados en el cuarto evangelio son el "otro" Jacobo, "otro" Judas, el "otro" Simón y Mateo. Aquí es donde D. Tabor arguye y recuerda que de los hermanos de Jesús (Jacobo, Simón y Judas, y un cuarto, José) podría haber una evidencia de que Mateo es otro hermano que se conoció también como José. El silencio sería entonces más incidental que accidental.

Cosiderando pues los factores, concluye D. Tabor que Jacobo, el hermano de Jesús es el candidato más viable. En distintas tradiciones por la vía de otros textos considerados apócrifos se refuerza más la tesis. Jacobo es el encargado de la dirección de los seguidores de Jesús, en el conocido Evangelio de Tomás:

“Maestro sabemos que tu te iras de nuestro lado ¿quién será el mayor entre nosotros? Y Jesús responde: “hacia donde vayáis y pase lo que pase dirigios hacia Santiago el justo, puesto que quien vuelve al cielo y a la tierra le concierne” (Evangelio de Tomas, logia 12)

En uno de los tratados lucanos, contundentemente Jacobo es considerado como un pilar fundamental del movimiento de los seguidores de Jesús en Jerusalén (Hch 15:12-21). El que Jesús deje a Juan o Lazaro de Betania como responsable de su familia carece de sentido, considerando la cultura judía, no así a un miembro de su familia. J. D. Tabor trae igual una serie de argumentos de Jacobo como un sacerdote o levita, tengo mis reservas al respecto pero igual describo las bases que presenta: "Hegisippus nos dice que Jacobo llevaba la ropa blanca del sacerdote, y una mitra de algún tipo, y se le permitió entrar en el santuario interior del templo, tal vez como representante de los nazarenos. También tenemos la tradición en el Evangelio de los Hebreos que Jacobo estaba realmente presente en la última cena, y que Jesús le entregó una especie de "prenda" que significó su oficio sacerdotal." Esta última referencia, prescindible de algún presunto oficio sacerdotal por parte de Jacobo, es buena para aplicar al menos por una tradición antigua que Jacobo estuvo en la última cena y por lo tanto es candidateable a ser el discípulo amado, de hecho todos los que estuvieron en esa cena pudieran ser. Está interesante, no! Claro, no me sorprendería que nuestra mente nos encendiera las luces de alerta y tajantemente sea desechado el argumento sin darle una posibilidad. Por lo menos, podríamos aceptar que es interesante, para mí ya es ganancia.

Paz.
.David .Mena

06 noviembre 2014

++ JESUS, LOS ANGELES Y LOS FARISEOS.

Hola amigos:

Siempre se ha cernido la polémica entre Jesús (heb. Yeshúa) y los fariseos. La verdad es que, cuando uno analiza sin prejuicios el contexto histórico cae en la cuenta de que dicha animadversión no va más allá de una sincera discrepancia en la conducta e interpretación jurídica de la Ley de Moisés. En lo que se refiere más allá de esto, Jesús en los aspecto más doctrinales tenía una visión farisea y quisiera compartir un ejemplo.

Bien sabemos que de Pablo de Tarso no hay que hablar mucho en cuanto a su fariseísmo, porque no fuera que él mismo dejó constancia escrita de ello, pero de Jesús, siempre difícil de encuadrar en alguna vertiente religiosa de su época tampoco lo exime de interactuar y ser parte de ella.

Los saduceos.

Con los saduceos la historia ha sido tendenciosa, sabemos de ellos sólo por sus detractores, tanto los autores primarios de los escritos mesiánicos como los recopiladores talmúdicos y asimismo el historiador judio Flavio Josefo de un extracto fariseo. Sin embargo, en lineas generales se admite que los sadokitas o saduceos, al menos los que interactuaron con Yeshúa en los relatos nazarenos, tenían a desmarcarse de las doctrinas fariseas en ciertos pilares: la resurrección (Hch 23:8), la recompensa y castigo (Josefo, Antigüedades, XIII, 5:6; XVIII, 1:4), y la angeología (Hch 23:8). Con respecto a esto último, los esenios tenían una desarrollada angeología (incluidos los demonios), al grado, testifica Josefo que, "honraban el nombre de los ángeles" (Guerras, II, Cap. VII). En este sentido Pablo de Tarso, los redactores sinópticos de los Evangelios, así como el autor del rollo del Apocalipsis al usar nombres propios de dicha terminología doctrinal al nombrar a seres angelicales/espirituales dan evidencia de su influjo judaico, ya sea como Gabriel, Belial, Abbadon o Belcebú.

Flavio Josefo, además de los escritos nazarenos, no dejan lugar a dudas de la rivalidad entre estas dos sectas judías (saduceos vs fariseos), por lo que, al momento de analizar las refutaciones de Yeshúa contra los saduceos deja entre ver a todas luces su tendencia teológica. Un Jesús más alineado con el fariseísmo en doctrinas más abstractas (resurrección, ángeles-demonios, juicio final) y en desacuerdo, como dije al principio, en ciertos puntos jurídicos (Mt 23). Al hacer esta distinción, uno puede entender el desenvolvimiento natural de Jesús para enrolarse en el tronco común de la religiosidad fariseo-esenia, no sólo por la resurrección y los ángeles-demonios sino también por la apocalíptica, un Jesús convencido (a como los esenios y ciertos fariseos) de que el Reino de Dios (escatológico-profético) es inminente.

Jesús vs saduceos. (La cuestión).

Hay un episodio de sobra conocido en el que ciertos saduceos increpan a Jesús por el tema de la resurrección, ciertamente que, la resurrección, contrario, a verdad, muy contrario a la opinión popular no era una cuestión sanjada y de consenso; la sola evidencia de que, existía un grupo judío que no aceptaba dicha postura nos da un marco plausible para comprender que la doctrina de la resurrección de los muertos estaba en una fase ya desarrollada pero no definitiva. Si se quiere tomar en cuenta lo que el historiador judío Geza Vermes llega a afirmar de que de los casi 5 millones de judíos del siglo I e.c. repartidos entre Judea y las provincias romanas, solo 600,000 aproximadamente creían en la resurrección, contando claro a unos 7000 fariseos de Judea y poco más en Galilea quienes sostenían la creencia al 100%, los judíos helenistas de la diaspora y los esenios que si no todos al menos la mayoría se suscribía a ella, de ahí el vulgo, la gente de a pie lo ponía entre paréntesis. Era discutible. De esto se puede entender por qué los saduceos podrían desestimar sin ningún problema la canonicidad de ciertos escritos proféticos (Daniel, Ezequiel, etc.) porque en la Ley de Moisés o Pentateuco (heb. Jumash) no estaba nítidamente declarada dicha doctrina. A Jesús pues, lo saduceos le cuestionan:
"Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia. Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera. Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?" (Mc 12:20-23)
Cabe resaltar que, los saduceos no eran ningunos ignorantes de la Ley, al contrario en el episodio se manifiesta y fundamenta su cuestión en base a la Torah o Ley mosaica (Mc 12:9), partiendo de aquí Jesús tiene que responder bajo los lineamientos expuestos; siempre me resultó asombroso que Jesús no citara a algún profeta, un salmo de David u otro escrito sagrado, más bien, Jesús se ajustó a la base, la Ley. En su respuesta Jesús se suscribe conscientemente al bando fariseo al decir, no por la resurrección que es evidente, sino por su referencia una angeología bien desarrollada:
"...cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos." (Mc 12:25)
Es notorio que Yeshúa (Jesús) aquí se hace eco de la exégesis judaica (midrashim) a como lo hicieron los fariseos y esenios con respecto a los ángeles del cielo (Lucas lo amplía un poco más, Lc 20:34-36) que no se reproducen como los hombres (esto Jesús lo afirma no por indicación directa de los textos sagrados sino por interpretación entre otras por el mandamiento de multiplicación que es a los hijos de los hombres, no a los servidores celestiales de quienes no se especifica abosultamente nada sino que irrumpen en la historia humana), incluye también la resurrección en la Ley mosaica, Dios (citando la Ley, Ex 3:6) está en una dimensión donde no hay muertos, de alguna manera Dios tiene presente sus promesas a Avraham, Isaac y Jacob, todos ellos no vieron alcanzadas sus promesas pero suficiente es el poder de Dios para hacerles cumplir en vida sus palabras cuando él disponga (la resurrección).

Todo ese lenguaje que de tanto leer ya llegamos a omitir inconscientemente (el peor de los casos es hacerlo conscientemente) de ángeles por aquí, demonios por allá, nos da evidencia del GRAN influjo del contexto farisaico-esenio de los escritos nazarenos, el fariseísmo era, doctrinalmente hablando, de lo mejor en la perspectiva de Yeshúa (Jesús) salvando claro la diferencia de opiniones jurídicas y la actitud equivocada del corazón que motivaba a conducirse de manera inapropiada con el prójimo y para con Dios. Una de las parábolas que más me gustan de Jesús justamente es entre un fariseo y un publicano, el fariseo presentado como el ideal judío y el publicano como el poca cosa; como sabrán lo malo del fariseo no era su conducta que era intachable, sino la actitud del corazón.

Nicodemo, Simón, Pablo de Tarso, el imparcial sabio Gamaliel o aquellos que advirtieron del plan de Herodes para matar a Jesús, todos estos fariseos. De modo pues que, si atribuimos peso a los escritos nazarenos cuando hablan del contexto religioso judío no queda más que reconocer la deuda histórica que el creyente en la resurrección del nazareno le debe a los precursores, los fariseos.

Shalom amigos.

14 octubre 2014

++ JUDAIZAR (III). ARGUMENTO PAULINO VS PEDRO. LA JUSTIFICACION.

Hola amigos.

Tratando de llevar una secuencia en mis comentarios concernientes  al episodio suscrito en la carta a los Gálatas (2:11-21) entre Pablo y otro de los pilares del movimiento nazareno, Pedro.
Toca ahora analizar el argumento paulino, es decir, la respuesta que da Pablo a la actitud de Pedro en quien veía una desviación de la buena noticia que se estaba predicando entre los gentiles.

Una actitud de Pedro tan garrafal y digna de amonestar ya que incluso arrastró al colaborador más cercano de Pablo, Bernabé, y junto con él a los otros judíos antioqueños. Entonces Pablo comienza el reproche aludiendo a su elección  y llamado especial por parte de Dios, como miembros del pueblo judío, aquí Pablo aboga a su judeidad incluyendo a Pedro y los otros judíos (Gal 2:15). Ellos no son como los gentiles paganos que no saben distinguir lo santo de lo profano, pero sobre todo, Pablo introduce un argumento sustancia de la teología nazarena: "el hombre no es justificado (por El Eterno) por las obras de la Ley", en otras palabras, quien observa la Torah, la Ley divina, no tiene garantizada la justicia ante Dios. Jesús en sus parábolas dejaba ver que, un fariseo piadoso y observante de los mandamientos estaba más alejado de Dios que un gentil pagano pero que con "humildad" (Lc 18:14) y reconociendo sus faltas (no observancia de la Ley) se acercó a Dios. Lo lógico es esperar que la justificación viniera por el cumplir los mandamientos, pero Pablo aquí deja de manifiesto que no es por observar la Ley, mucho menos de forma legalista, al grado de hacer distinción entre los redimidos; pues un creyente de origen gentil que reconoce a Dios y la mesianidad de Jesús no se esperaba que fuera idólatra o pagano, ya Pablo instruiría en sus comunidades a hacer una separación entre lo profano y lo santo (1 Cor 10:20), pero siempre en términos de la jurisprudencia aplicada a los redimidos de las naciones que no son judías. Escribe Pablo:
"El hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fidelidad de Jesús el Mesías, nosotros también hemos creído en Jesús el Mesías, para ser justificados por la fidelidad del Mesías y no por las obras de la Ley, por cuanto por las obras de la Ley nadie será justificado." (Gal 2:16)
Si Pedro se sometía a las exigencias legales que los sabios, interpretadas de la Ley, habían instruido para la vida judía, dice Pablo, eso no es suficiente para hacerlos aun lado con una conducta hipócrita ante la vigilancia de los más rigurosos observantes de estas costumbres (los que vinieron de parte de Jacobo). Ciertamente entiendo que, Pablo no desestima la Ley ni las costumbres, sin embargo, exalta y suscribe la creencia en Jesús en base a su fidelidad para con Dios más que la mecánica observancia de la Ley. Lo que hizo Jesús, su obediencia extrema, ya el judaísmo a través de los siglos desarrollaría el concepto del zejut (el mérito) que el Justo genera ante Dios. Es el mismo principio aplicado por Pablo a Jesús, no como una muerte vicaria, eso ya sería una exégesis tardía cristiana, sino cómo sustentar la justicia divina en un acto de confianza y fe antes que las acciones. Que nadie se justifica por obedecer la Ley es la premisa paulina pues ni Avraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Josías, Nehemías, etc. ninguno de ellos fue justificado ante Dios por obedecer la Ley, la Torah, fue por pura confianza en él. Pablo en otra de sus cartas lo sostendría aún más claro:
"Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fidelidad de Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios," (Rom 3:21-23)
Lo mismo que contesta Pablo en Gálatas lo expone en su carta a los Romanos, "todos pecaron", judío y gentil, unos con Torah (Ley) otros sin Ley, la Ley no garantiza la justificación. Al menos aquí es la sentencia paulina, uno podría obedecer toda la Ley de Moisés, pero Dios justifica por el interior, el corazón, y por eso hace hincapié en la circuncisión del corazón (Dt 10:16). Siendo así, Pablo recrimina a Pedro y los demás, que el ser judío y obrar la Ley de poco vale ante lo valioso y glorioso de la Justificación ante Dios.

¿Qué propone Pablo?

Que como judío desde el seno materno (Gal 2:15) y sin transgredir la Torah (Ley) como lo hacen los paganos, con todo y eso, él no tiene segura su justificación ante Dios; ¿sobre qué se sustenta la teología paulina aquí?
"Con el Mesías estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive el Mesías en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fidelidad del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gal 2:20)
Aquí hay una pauta para entender de forma alternativa a Pablo, no como el sacrificio expiatorio, Pablo se empata con el Mesías, con Jesús, por todo su esfuerzo en la redención individual y colectiva, es decir, lo que vive "en la carne" lo vive en la fidelidad del Hijo de Dios, no en la fe "al" Hijo de Dios como si fuera el sujeto de la fe sino la fe "de" el Hijo de Dios que tuvo con Dios, es decir, la fidelidad que tuvo el Hijo de Dios de obedecer al Padre y entregarse en completa obediencia a su Voluntad. Sé que es algo muy sutil, pero es algo que he aprendido en estos años a diferenciar. Como cuando los judíos rezan en la akedá Itzjak (atadura de Isaac) haciendo referencia a Dios por la fe "de" Avraham, no la fe en Avraham, es decir, los judíos distinguen entre el sujeto de la fidelidad a Dios y la confianza en el Dios de Avraham, uno es el acto de fe que justifica y el otro el motor de la fe. Citaría Pablo cuando escribió: "Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia" (Gal 3:6; Gen 15:6, Rom 4:3, Jac 2:23) Este es el argumento de Pablo, así como la fidelidad de Avraham a la promesa de Dios, así también la fidelidad de Jesús (no la fe en Jesús) justifica.

Quizás habría que escribir más sobre esto, quizá en otra oportunidad pero confío en que este brevísimo comentario aporte una nueva óptica para revisar las afirmaciones de Pablo, estoy convencido y espero que entre más se profundice en esto, más estaremos cerca de conocer la esperanza del emisario de las gentes.

Shalom amigos.
.David .Mena