23 marzo 2009

++ EL CANNON DE LOS ESCRITOS NAZARENOS

Una de las mejores descripciones antiguas que tenemos de los antiguos Netsarím la hace el antiguo escritor Epifanio, quien dice de ellos: «Usan no sólo el Nuevo Testamento sino también el Antiguo Testamento... tienen la Buena Nueva de Mateo completa en hebreo. Porque está claro que todavía la preservan, en el alfabeto hebreo, como se escribió originalmente.» – Epifanio, Panarion 29.

Epifanio contrasta esta descripción de los Nazarenos con una descripción de los Ebionitas en la siguiente sección del Panarion. Epifanio describió a los Ebionitas como los que usaban una versión de Mateo que omitía los primeros dos capítulos y comenzaba con la historia del ministerio de Yojanán (Pan. 30:13:6). Epifanio anota que esto se debe a que la versión Ebionita de Mateo «no era muy completa sino falsificada y mutilada» (Pan. 30:13:2). Esto está en contraste con los Nazarenos, de quienes dice que tenían el Mateo «completo». Además, mientras Epifanio dice de los Nazarenos que: «(...) Usan (...) el Nuevo Testamento...» (Epifanio, Panarion 20).

Ireneo escribe de los Ebionitas: «Pero los Ebionitas usan sólo (...) Mateo (...)» (Ireneo, Contra las Herejías 1:16:2).

De modo que los Nazarenos usaban el «Nuevo Testamento» y tenían a Mateo «completo» pero los Ebionitas usaban solamente Mateo en una versión que estaba «no completa sino falsificada y mutilada» de tal modo que, entre otras cosas, omitía la historia del nacimiento virginal en los primeros dos capítulos. Es importante notar que esta notable distinción (entre otras) distinguía a los Nazarenos de los Ebionitas. Debemos también preguntarnos qué quiso decir Epifanio cuando dijo: «Usan no sólo el Nuevo Testamento sino también el Antiguo Testamento (...) tienen la Buena Nueva según Mateo completa en hebreo. Porque está claro que ellos todavía la preservan, en el alfabeto hebreo, como se escribió originalmente» (Epifanio, Pan. 29)

Bueno, ciertamente parte de lo que él quiso decir fue que los Nazarenos no eran como los Ebionitas; en que ellos usaban el Nuevo Testamento completo incluyendo a Mateo que estaba completo y contenía los primeros dos capítulos (y por lo tanto el relato del nacimiento virginal). El libro de Epifanio, Panarión, es una lista de grupos que Roma había etiquetado de apóstatas. En ese libro Epifanio trata de desacreditar a cada uno de esos grupos. Un asunto que surge con frecuencia es que Epifanio no titubea en atacar a los grupos que rechazan libros o partes de libros que él [Epifanio] consideraba como apóstatas o cuestionables. Incluso cuestiona a los Nazarenos por usar el «Antiguo Testamento» junto al «Nuevo Testamento».

Si los Nazarenos hubieran rechazado todo o parte de lo que Epifanio conocía como el «Nuevo Testamento» entonces Epifanio no habría titubeado en hacer claro eso en su ataque a ellos. Mientras él aclara que ellos usaban el Mateo Hebreo en lugar del Mateo Griego (y yo creo que usaban la antigua Peshita también), no los cuestiona por su elección de los libros canónicos del Nuevo Testamento.

Ahora bien, siendo que Epifanio claramente no está en desacuerdo con el canon del Nuevo Testamento de los Nazarenos, si podemos determinar el canon del N.T. que Epifanio entendió como canónico, parece que también sabremos que libros usaban los Nazarenos como canon del N.T.

En este punto, quiero hacer notar que el falso reclamo de que los 27 libros que conocemos hoy en día como el canon del N.T. fue producto de Roma o que fue manipulado y alterado por monjes católicos romanos. Aunque es verdad que Roma reconoció oficialmente los 27 libros que llamamos el canon del N.T. en el Concilio de Cartago en el año 387 de la Era Común, este fue simplemente un acto de reconocimiento a los libros que ya estaban aceptados como canon. Ahora bien, la más antigua lista de libros del N.T. que concuerda con la nuestra exactamente la dio Atanasio de Alejandría en el año 367 E.C. Poco después Jerónimo y Agustín enlistaron también los mismos 27 libros. Ahora, en este punto, debo aclarar que existían dos cánones del N.T.

En el Oriente se usaba un canon de 22 libros (que no tenía a 2 de Pedro, 2 y 3 de Juan, Judas y Apocalipsis), mientras que en el occidente se usaban los conocidos 27 libros. Nótese que este canon oriental de 22 libros era el normativo [estándar] en el Imperio Parto, que colindaba con el Imperio Romano como rival y nunca estuvo bajo control romano. El historiador Eusebio (300-320) dió una lista de libros idéntica a nuestros 27, aunque omitió a Hebreos. Esto fue probablemente una omisión involuntaria porque en otros lugares él reconoce a Hebreos como una epístola Paulina.

Muchos antes de Orígenes (245 EC) habían hecho una lista de los libros que él llamaba libros «homologoumena» (reconocidos u homologados). Su lista no contiene 2 de Pedro, 2 y 3 de Juan, Judas y Hebreos. Sin embargo, esto puede haber sido un error porque en otros lugares él cita a 2 de Pedro como «escritura». Las únicas variaciones entonces serían entre el canon oriental de 22 libros y el canon occidental de 27 libros.

Anterior a ese tiempo, si rastreamos a los llamados «padres de la iglesia» de la cristiandad en retrospectiva hasta el siglo primero, encontramos que ellos citan como «Escritura» los mismos 27 libros que conocemos hoy día como el «Nuevo Testamento». Y si retrocedemos hasta los «tiempos del Nuevo Testamento», encontramos a Pablo citando a Mateo/Lucas junto a la Toráh como «escritura» (1Ti. 5:18 cita de Mt. 10:10=Lc. 10:7 con Dt. 25:4 como «escritura»).

También hallamos a Pedro (Kefa) refiriéndose a las Epístolas Paulinas como siendo torcidas por algunos como hacían con «las demás Escrituras» (2P. 3:15-16). De modo que en los tiempos del N.T. parece que al menos Mateo y/o Lucas y las epístolas Paulinas ya se habían canonizado. En otras palabras, al igual que el Tanák, las diversas secciones del N.T. se iban canonizando según salían.

Ahora bien, cuando Epifanio escribió en el año 370 EC acerca de los Nazarenos: «ellos usan no sólo el Nuevo Testamento sino también el Antiguo Testamento (...) tienen la Buena Nueva de Mateo completa en hebreo. Porque es claro que aún la preservan en el alfabeto hebreo como se escribió originalmente» (Epifanio, Pan. 29), es algo claro que él está diciendo que los antiguos Nazarenos usaban los mismos libros del Nuevo Testamento que hoy día conocemos como el Nuevo Testamento.

Orden los libros de los Ketuvím Netzarim ++

Así como el orden de los manuscritos de los libros del Tanák (A.T.) (que sigue el judaísmo) no concuerda con el orden de los mismos libros en el llamado «Antiguo Testamento» cristiano como se imprime hoy día, así también el orden de los manuscritos del N.T. difiere también.

Los antiguos manuscritos de los libros del «Nuevo Testamento» tienen primero a los «Evangelios», luego a «Hechos», seguido por las epístolas judías (Santiago (Yaaqov), 1 y 2 de Pedro (Kefa), 1, 2, y 3 de Juan (Yojanán), y Judas (Yahudáh), seguidas por las epístolas Paulinas, las cuales son seguidas por Revelación.

Este orden fue rearreglado por Jerónimo en la Vulgata Latina en la cual, a las epístolas Paulinas se les dio primer lugar y a las epístolas judías se les dio el segundo lugar. El antiguo orden de los manuscritos tiene una importancia significativa. Concuerda con el precepto de que el mensaje iría primero a los judíos y después a los goyím (gentiles). También concuerda con el concepto de que Santiago (Yaaqov), Pedro (Kefa), y Juan (Yojanán) fueron emisarios que vinieron antes de Pablo (Gl. 1:17) y con el concepto de que Pedro (Kefa), Santiago (Yaakóv) y Juan (Yojanán) sirvieron como los tres pilares que aportaban la autoridad sobre la que se edificó el mensaje de Pablo (Gl. 2:9), y no viceversa.

El lector de los Escritos Nazarenos (N.T.) debía leer las epístolas «judías» primero y posteriormente leer las epístolas Paulinas, después de haber entendido las epístolas judías. El lector de los Escritos Nazarenos debía leer las advertencias de Santiago en cuanto a la fe y las obras (Stg. 2) así como las advertencias de Pedro en cuanto a que los escritos de Pablo eran difíciles de entender y a menudo se los torcía (2P. 3:15-16), etc. antes de siquiera intentar entender los escritos de Pablo.

Via:
baruxhaba.com

Nota del israelita: Cabe señalar y recordar querido lector, que la mayoría de los historiadores citados en este artículo concideraban a los nazarenos como una secta herética y alejada de lo que ellos concideraban como lo verdadero, por lo que la objetividad de sus observaciones es lo rescatable de estas referencias.

1 comentario: