18 abril 2016

++ EL DÍA Y LA HORA DE LA ERA MESIÁNICA. LA BASE DE CREENCIA DE LA PARUSIA.

Hola amigos.

La expectativa judía de la llegada de un agente mesiánico libertador (El Mesías) ha estado presente en el imaginario teológico de la fe hebrea antes de la era cristiana, pero a su vez, ha pasado por herencia a la expectativa cristiana, que en realidad, es la misma expectativa judía pero exponenciada, corregida y aumentada a la luz del mesianismo de Jesús el galileo crucificado.

Cuando Jesús muere en el madero, el hervidero de la expectación mesiánica seguía en ebullición, para los ojos socio-político-religiosos de los judíos, Jesús era un pretendiente más que se unía a la causa libertadora pero que lamentablemente, al morir, fallaba en sus pretensiones. Los seguidores de Jesús dieron vuelta a la expectativa de liberación, la depuraron y la convirtieron en una suerte de vaivén escatológico. Los judíos ajenos al mesianismo de Jesús al ver una tras otra el fracaso mesiánico y ante semejante destrucción de su vida religiosa en el 70-132 e.c. optaron por lo más viable y prohibieron hacer cálculos para la era del Mesías:

Rabi Samuel hijo de Najmani dijo en nombre de Rabi Jonatán, “¡Que se pudran los huesos de aquellos que calculan el fin! Porque ellos van a decir que puesto que llegó el momento predeterminado y que él aún no ha llegado, eso significa que nunca vendrá. Mejor es esperar por él, tal como está escrito: ‘A pesar de que se demore, lo esperaré’ (Is 30:18).” [T. Sanhedrin 97b]

Se estaba prohibiendo el cálculo de la era venidera, fue una consecuencia asumida pero como se ve aun mismo en los escritos mesiánicos, también fue una necesidad y una herramienta exegética. Pero esta actitud rabínica también fue precedida por los apocalípticos por antonomasia, los autores de los textos qumranitas, que habían concebido la idea de que, "el día y la hora" no estaba sujeta a cálculos, esto se desprende de una referencia de los textos de Qumram a que Dios no deja que se conozca la revelación de los días postreros y el profeta Habacuc a quien se le estaba dando revelación, él mismo es impedido a conocerlo sino que el Maestro de Justicia lo revelará a su tiempo:
Y dijo Dios a Habacuc que escriba lo que sucederá a la generación final, pero Él no le permitió conocer cuando será el tiempo del fin ... Esto se refiere al Maestro de Justicia, a quien Dios ha dado a conocer todos los misterios de Sus palabras dadas a sus siervos los profetas ... Los últimos días se prolongarán, y superarán lo dicho por medio de los profetas; por los asombrosos misterios de Dios. [1QpHab 7:1-8]

Ya para la mitad del siglo I e.c. esta expectativa era de uso corriente y así se manifiesta en la declaración puesta en los labios de Jesús:
Pero de aquel día y de la hora nadie sabe,  ni aun los ángeles que están en el cielo,  ni el Hijo,  sino el Padre. (Mc 13:32)

Cuando los rabinos prohíben los cálculos es sobre la base de una tradición que censuraba el uso indiscriminado de dicha expectativa, porque esta animaba a una esperanza, pero cuando la misma caía estrepitosamente en su falta de cumplimiento podía causar desánimo, por esta razón es que los rabinos bloquearon las mediciones de la era por venir. Ahora que, no confundir con que se perdió la expectativa, que ya en el siglo XII continuaría reafirmándose aun en los círculos judíos piadosos con los principios de fe de Maimonides. Los seguidores de Jesús por su parte iban a ejercer su ardua labor teológica de sostener esa expectativa en Jesús convirtiendo el fracaso del madero en una victoria de esperanza escatológica como un Mesías oculto tal cual como estuvo oculto precedido a la creación esperando, ahora, su parusia o segunda venida. Esta concepción judaica se apoya también en la teología judía extraída en textos como 2 Baruc y 4 Esdrás que hablan de un Mesías esperando a ser manifestado, aguardando los días posteriores:

"Y será que después de estas cosas cuando se cumple el tiempo del advenimiento del Mesías, que ha de volver en gloria." (2 Baruc 30:1, Apocalipsis de Baruc)
"Tú mismo vas a ser quitado del mundo de los hombres, y vas a permanecer con Mi Hijo y con los que, como ustedes, hasta el fin de los tiempos." (4 Esdrás 14:9, Apocalipsis de Esdras)

De las 7 cosas preexistentes a la creación del mundo (T. Pesajim 54a) según los sabios judíos, el nombre del Mesías era una de ellas por lo que, aguarda su manifestación, los seguidores de Jesús se harían eco pues de esta idea de ocultamiento mesiánico y justificar la parusia. En la tradición judía midrásica sobre un texto de Isaías quedaría manifestado así:
"El Rey Mesías nació cuando la creación del mundo, ya que el Espíritu de Dios estaba sobre la faz de las aguas, y el Espíritu de Dios es el Rey Mesías como está escrito: Se posará sobre él el Espíritu de Dios (Is 11:2)"

Sobre esta base teológica, en la carta de Jacobo o Santiago, que atestigua un judeomesianismo no tan paulino, se logra vislumbrar de forma exponenciada la expectativa del Mesías oculto ahora en Jesús, pero que no se sabe su manifestación, se exhorta a permanecer serenos:

"Por tanto,  hermanos,  tened paciencia hasta la venida del Señor.  Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra,  aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. " (Stgo. 5:7)

Sea que el Mesías está oculto en Roma (T. Sanhedrin 98a), como una tradición judía llegó a expresar o que aguarda en los cielos como afirma la teología mesianista de Jesús se enmarca en la expectativa judía y desprenderla de ello servirá de poco para tratar de comprender lo uno y lo otro de esta antigua esperanza judía.

Saludos,
.David .Mena

02 febrero 2016

++ AMOR INCLUYENTE DE JESUS

Hola amigos:

Los sabios judíos han enumerado en 613 mandamientos la composición de preceptos divinos de la Ley de Moisés. Uno de esos mandamientos es de sobra conocido:

Precepto No. 213 [Kedoshim]: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Lev 19:18)

En la teología judía éste precepto está enfatizado a la comunidad, lo que se desprende de una relación referida al prójimo judío, es decir, al hermano. Esto es precedido por el contexto de la cita: "No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo..." (Lev 19:18a). La expresión "los hijos de tu pueblo" es un hebraísmo para 'hermano' que por si fuera poco en el capítulo están entrelazados los términos "No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado." (Lev 19:17).

Es en este sentido que prójimo y amarlo están enmarcados exclusivamente a la familia y al grupo comunitario. Así es como mayormente es entendido en el mundo judío por lo que, en su momento, cuando el Evangelista Lucas reconstruye un dialogo entre Jesús con otro rabino (interprete de la Ley) éste le cuestionará sobre ¿cómo identificar al prójimo? (Lc 10:25-37) colocando en labios de Jesús una interpretación más incluyente. Según Jesús, el prójimo no es sólo su hermano judío, el hijo de su pueblo sino que al poner como prójimo al samaritano, tenido por gentil (no-judío), estaba poniendo en un escaparate muy amplio la flexibilidad de la Ley de Moisés la cual debió entender que no era excluyente, por que Dios al menos no lo es (pienso yo).

Probablemente Jesús tuvo en mente otra referencia, dado que emplea la misma expresión con respecto al gentil o extranjero (samaritano) que no necesariamente es un prosélito (circuncidado):

"Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo El Eterno vuestro Dios lo digo." (Lev 19:33:34)

La clave está en interpretar ¿a qué tipo de extranjero se refiere? y el texto mismo aporta un detalle grande al respecto. Algunos mandamientos de la Ley de Moisés tienen su interpretación explicitada, es decir, que nítidamente den razón de por qué Dios mandó a hacer o prohibir tal cosa, este es uno de esos textos que poco se necesita agregar, al menos, es lo que yo entiendo. ¿Por qué los israelitas-judíos deben amar al extranjero que esté con ellos? por que ellos, los judíos-israelitas fueron extranjeros también. En este caso no se puede decir que ellos fueron prosélitos en Egipto (que es la otra acepción del término extranjero), es decir, que no adquirieron estatus legal de egipcios durante su estadía en aquél país, todo lo contrario, se apunta la diferencia que ellos fueron extranjeros en el pulcro sentido del termino (incluso ni siquiera como extranjeros fueron considerados sino como "esclavos", otro término). Las palabras de Jesús agregarían a como los actos misericordiosos son aplicables a quien identifiquemos como prójimo sea exclusivista o incluyente la concepción que tengamos, por lo que, en lo personal, admito en ésta una excelsa interpretación en Jesús de las cosas atribuidas a él que más admiro.

Paz.

13 marzo 2015

CENA PASCUAL. ¿JESUS O PABLO?

Lo que a continuación compartiré probablemente resulte incómodo para alguno, inquietante para otro, pero al menos mi intención es que sea información interesante.

La inmensa mayoría que leemos los escritos nazarenos, ya sean en sus distintas denominaciones o auto-adscripciones, tienen el común denominador de perpetuar el indice canónico cristiano. ¿Qué digo con esto? que, no hay versión de las Escrituras hoy en día, que incluya los libros nazarenos (cristianos) y que no lleve este orden: primero los 4 evangelios, hechos de los emisarios, las cartas paulinas y las cartas pastorales o de los demás emisarios y al final, el libro de Revelaciones. La verdad es que, lo que más he aprendido en la crítica textual es ir a las fuentes más antiguas y examinar con pinzas las fuentes más tardías. En otras palabras, yo, David Moisés, por ejemplo, leo primeramente el evangelio de Marcos por encima de Mateo y Lucas (no quiere decir que no lea los otros), los así conocidos como sinópticos; el evangelio de Juan, el más tardío de los tres es, fuera de la duda razonable, la muestra de una evidente elaboración teológica que expone y aumenta una visión del Mesías celestial a través de Jesús Nazareno y es ya, un trabajo elaborado por un autor o una escuela nazarena que, atribuye a Jesús una exaltación de su enseñanza a la que se suscribe el espíritu profético, en otras palabras, el autógrafo toma licencia para poner en boca de Jesús cosas que tal vez no dijo, pero que, por la inspiración divina, se sobreentiende que debió decir. De antemano afirmo que del cuarto Evangelio (en realidad del resto de las Escrituras nazarenas a excepción de unas cuantas cartas de Pablo) no se puede saber con toda seguridad quién es su autor, quien afirme lo contrario simple y sencillamente se auto-engaña y engaña a otros. Antes de seguir, quiero aclarar que resulta difícil de sostener, fuera del prejuicio religioso, que los autores de los cuatro evangelios más usados hasta hoy por todos los movimientos que siguen las enseñanzas del rabino galileo sean testigos oculares. Ya es mucho decir.

Pues bien, expuesto esto, cabe decir que el orden cronológico para entender o por lo menos intentar comprender las enseñanzas del germen nazareno se remite a Pablo de Tarso. Las cartas de Pablo son los primeros escritos nazarenos, por tal, en el campo del estudio histórico tienen preeminencia, es aquí donde uno cae en la cuenta de lo siguiente:

Por si no lo sabían, lo escrito en Mt. 26.26-29; ni lo escrito en Mr. 14.22-25; ni mucho menos en Lc. 22.14-20 son la fuente más antigua de la "cena Pascual". Si uno pregunta, cual es la fuente más antigua de la cena del Señor de ninguna manera hay que citar algún evangelio, en verdad hay que remitirse como ya escribí anteriormente a Pablo, por lo tanto, la primera y más antigua referencia a una cena de Pascua, si cabe llamarlo así, es lo escrito en: 1 Cor 11:23-26. Hay que despejarse la idea de los evangelios, es Pablo de Tarso la fuente primigenia y el impulsor más fehaciente de esta idea religiosa. Hay un remolino de debates al respecto entre los estudiosos, por un lado los que no pueden separar su inclinación teológica y confesional (en otras palabras, los estudiosos cristianos, nazarenos, etc) y los que por puro rigor académico abordan la historicidad de los escritos nazarenos. Por supuesto que leer ambas posturas es enriquecedor para alguien como yo que se encuentra en el primer grupo, pero que, curiosamente me atengo a las conclusiones de los segundos por la simple y sencilla razón del mayor peso, no voy a explicar aquí ese sentimiento de desilusión y gozo que he experimentado en los últimos años, simplemente es algo que le puede suceder a cualquiera.

Ahora bien, se cierne el debate en lo siguiente: tanto el autor de Marcos, Mateo y Lucas al exponer la cena pascual, por lo menos hay que decir, que ya antes otro escritor de la antiguedad había manifestado la idea y que ahora, ellos están transmitiendo una tradición aumentada. El debate se sanja sencillamente, si se desliga la tradición de Pablo de la cena pascual como independiente de los evangelios, entonces Pablo no está refiriéndose a la cena pascual judía estrictamente sino a otra cosa, pero justamente está lo opuesto, que Pablo escribió sobre lo mismo de que los autores sinópticos expusieron, una cena en la que Pablo de Tarso teologiza o interpreta que Jesús es una especie de cordero pascual en la que (Jesús) anuncia su muerte y el perdón de pecados. ¿Y que es lo interesante de todo esto? una palabra griega...

Se ha gastado tanta tinta y seguirá gastándose en interpretar esto que Pablo escribió:

"Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado..." (1 Cor 11:23a; RV60)

La Reina Valera del 60 como es sabido, la más usada de las versiones en el mundo cristiano evangélico, prácticamente todas las versiones vierten lo mismo: "por que yo (Pablo) recibí del Señor" la palabra clave es 'recibir'. Hay dos posturas al respecto con implicaciones realmente considerables, estas dos posturas, desde mi punto de vista, pueden llegar a definir a un creyente.

La primera y la que el 99.99 % de los creyentes (yo quiero ser parte del 0.01 %), consciente o inconscientemente se suscribe es que, Pablo, recibió del Señor, la tradición de la cena pascual que deambulaba desde la época en que Jesús efectivamente habría pronunciado las palabras que todos conocemos que están en Mt. 26.26-29; Mr. 14.22-25 y Lc. 22.14-20, es decir, dar verosimilitud a la historicidad de la cena pascual y que Pablo recibió esa tradición que ya circulaba. Resulta muy sencillo, la verdad, leyéndolo así, con la traducción y concepción de "tradición y recibí", el panorama está claro, no me sorprendería que alguno se dijese: si está más claro que el agua, ¡qué intentas decir David!. La versión Dios Habla Hoy es la más contundente con esta interpretación:

"Porque yo recibí esta tradición dejada por el Señor" (1 Cor 11:23a; DHH).

Sin embargo, lo cierto es que hay una alternativa para reconsiderar el pasaje, la disyuntiva está en cómo aplicar la expresión griega paralambánein (entregar-recibir), salvo la mejor opinión de los expertos y el uso dado en los escritos nazarenos, no está hablando de una mera "tradición" sino más bien de una revelación personal, como de un enunciado que alguien le comunica a otro que lo desconoce, ese es el sentido de la frase, es un tecnicismo judío de kibel y masar bajo una herramienta griega. Lo que presupone esto es que, entre las dos concepciones 1) Pablo recibió del Señor esa revelación que desde la época de la comunidad de Jerusalén (Pedro, Juan y compañía) venían considerando como parte integral de la historia nazarena; 2) que Pablo por revelación divina, sin mediación de alguna comunidad que influenciara en él, llegó a conocer aquello que desconocía, que quizás, la cena en la cual decían que Jesús tomó pan y vino, en realidad era una cena de conmemoración sacrifical o vicaria, en la que, se teologiza tal al estilo de Pablo como el cruce del mar rojo y el bautizo, ahora en el pan y el vino como el cuerpo y sangre del Mesías Jesús. Lo que trato de decir es esto, que el hecho y conocimiento de la cena de Jesús antes de morir no es la revelación en sí la que recibe Pablo, ya sea que, la fuente de esta tradición tenga su origen en la primera comunidad judía de Jerusalén o que, efectivamente Pablo desconociera dicha tradición, su revelación consiste en la inspiración de la exégesis que resulta de interpretar la cena pascual judía como el simbolismo del perdón de pecados por la muerte de Jesús representados en los elementos del pan y del vino. Este teologuema, es decir, la idea teológica introducida en una narración que busca ser histórica, es de origen paulino. Por eso Pablo afirma con contundencia, YO recibí revelación del Señor, y lo que sigue a continuación es el teologuema que Pablo desarrolla en el resto del capitulo de 1 Cor 11.

Es muchísimo decir que Pablo es la fuente del anuncio pascual, si alguien ya lo sabía, no lo sabemos a ciencia cierta, porque Pablo varias veces, en sus cartas, prescinde de la comunidad de Jerusalén, llega a decir que "su evangelio" no lo recibió de "carne ni sangre" un hebraismo resultante de que nadie vino a enseñarle entre los primeros y cercanos discípulos de Jesús tal o cual cosa sobre lo que él iba predicando a las comunidades que fundó y administraba entre los judíos y gentiles.

No es que sea para escandalizar, en historia, el texto antiguo toma preeminencia, sin embargo, en teología la posibilidad está abierta, sea que Jesús quiso conmemorar la pascua e introducir por medio de un culto pascual su muerte y perdón de pecados o ya sea que Pablo la elabora y lo coloca (porque lo recibió del Señor directamente) como un fundamento nazareno, el hecho es que desde entonces hasta hoy muchos creyentes harán eco de la idea expresa de un teólogo judío de la antigüedad llamado Saulo o Pablo de Tarso.

.David .Mena

15 enero 2015

++ 26 PUNTOS QUE RESEÑAN AL MAS PROBABLE JESUS DE LA HISTORIA.

El Dr. Antonio Piñero, en su libro "Jesús y las mujeres" enlista unos 26 puntos que de acuerdo al análisis crítico de los textos evangélicos se sustrae al Jesús más genuino y sustancial, el denominado "Jesús de la historia", prácticamente del 1 al 13 no hay mucho que agregar. De los 26 puntos, estoy en prácticamente de acuerdo con todos y me suscribo contundentemente en los puntos del 14 al 18 con respecto a su mensaje escatológico (evangelio), el punto 19 es una afirmación 100% que he asumido y defendido constantemente. El punto 20 es el que define mi afinidad por Jesús en su forma más pura. En los punto 21 y 22 se encuentra el Jesús halájico, es cuanto más se debe hablar del judaísmo de Jesús. El punto 23 es probablemente el más difícil de digerir para el creyente común pero está totalmente encuadrado con los acontecimientos, sustrayendo las sentencias teologizadas de Jesús puestas por los autógrafos. El punto 24 para mí caben las dos posibilidades planteadas, tanto limpieza cultual simbolizada y un acto de celo profético. Los puntos 25 y 26 son la explicación más aproximada a la visión histórica, de forma imparcial y vista quizá desde los ojos de un neutral. Jesús, un judío peligroso por su pretenciones mesiánicas, atendiendo que un Mesías es un guerrero de Israel capaz de levanterse en arma contra el sacro impero romano, definitivamente, si Roma sentenció a Jesús, fue por esos motivos. Cabe destacar y lo hago enfáticamente, tanto el Dr. Piñero como Bermejo son historiadores independientes sin afiliación confecional alguna. A continuación la cita de los puntos:
"El estudio crítico y comparativo de todos los textos evangélicos, podemos pergeñar –con palabras de Fernando Bermejo- el siguiente resumen de lo que nos parece que fue el Jesús histórico (“Historiografía, exégesis e ideología. La ficción contemporánea de las ‘Tres búsquedas’ del Jesús histórico”, Segunda parte, Revista Catalana de Teología 31 (2006) 54-64.) :
1. Nació durante el reinado del emperador Augusto, probablemente algunos años antes del comienzo de la era cristiana.
2. Creció en Nazaret de Galilea.
3. Perteneció a una familia numerosa.
4. Fue un individuo profundamente religioso. La personalidad de Jesús fue intensa y entusiásticamente religiosa, moldeada por la fe del Israel de su tiempo.
5. Su religiosidad fue plenamente judía. Jesús se atiene a las creencias y prácticas religiosas de su pueblo
6. Fue atraído por la personalidad de Juan Bautista y por su mensaje religioso. Fue bautizado, ya en su madurez, por este.
7. Jesús tomó de Juan Bautista algunos de los principales motivos de su predicación.
8. Reunió un grupo de discípulos, cuyo núcleo estuvo compuesto de doce. Es muy posible que este conjunto tuviera un significado simbólico y representara a las doce tribus de Israel
9. Habló y actuó como con el convencimiento de ser un profeta, el portavoz o heraldo de Dios para los momentos finales de este mundo.
10. Utilizó en su predicación un lenguaje directo, accesible al pueblo, caracterizado por imágenes hiperbólicas y parábolas persuasivas. Fue visto por el pueblo como un maestro, en hebreo rab, rabino, de la Ley.
11. El centro y la razón de ser de su predicación fue el anuncio de la venida del reino de Dios.
12. Jesús ciñó su predicación a Israel y no fue ningún predicador universalista, es decir, se sintió enviado a predicar solo a las “ovejas perdidas” de la casa de Israel.
13. Se dirigió de forma especial a los pecadores.
14. Creyó que la instauración del Reino no dependería de los hombres, sino de Dios.
15. Comprendió el Reino de Dios --cuya venida anunciaba como una realidad de carácter integral-- como una entidad no meramente espiritual. Por ello su mensaje tenía implicaciones materiales y políticas.
16. Anunció el establecimiento del Reino de Dios en un futuro próximo. No es seguro que Jesús pusiera un plazo al desenlace escatológico, pero sí que esperó que este habría de llegar en un futuro próximo.
17. Se expresó en ocasiones como si en su propia acción hubiera ya signos de la venida del reino de Dios. Unos pocos dichos de Jesús –especialmente en Lucas y Mateo- parecen referirse al Reino no como una entidad únicamente futura, sino como una realidad que está irrumpiendo en el presente.
Estas sentencias no contradicen el contenido de los dichos de Jesús que esperan un Reino en el futuro, ni significan que Jesús creyese que el Reino estaba ya presente. Eran solo la manifestación de que sus acciones contra Satanás, exorcismos y sanaciones sobre todo, señalaban que los preludios de la venida del Reino estaban ya presentes. Sus expresiones de “presente” son, por tanto, indicación de su entusiasmo escatológico y de su visionaria convicción de la inminencia futura del Reino.
18. El reino de Dios predicado por Jesús incluía la idea de un juicio, que implicaba tanto la salvación de unos como la condenación de otros. El anuncio del juicio escatológico –-con su doble dimensión, gozosa y terrible-- forma parte integrante de la proclamación de Jesús, no solo el mensaje de salvación.
19. Realizó acciones que tanto él como algunos de sus contemporáneos consideraron extraordinarias, como exorcismos y curaciones. Es decir Jesús fue un taumaturgo, un realizador de acciones portentosas que sus seguidores y otras personas de fuera consideraron milagrosas. Probablemente sus milagros se restringieron a las sanaciones y exorcismos.
20. Antepuso los aspectos morales a los rituales. En la enseñanza de Jesús el culto judío no es abolido, pero queda postergado ante los aspectos éticos.
21. Radicalizó la Torá, o Ley, si bien en tal radicalización permanece en el marco de aquélla. Jesús no pretendió fundar religión nueva alguna.
22. Mantuvo polémicas con otros grupos religiosos de su tiempo, aunque este conflicto tiene lugar en el seno de acuerdos básicos en el marco de la común religión judía.
23. Desde Galilea, Jesús fue a Jerusalén en la Pascua de su último año de vida (hacia el año 30 d.C.), sea para celebrar la fiesta, para predicar o en espera de la instauración del Reino, aunque no para morir.
24. Protagonizó un incidente en el Templo. Aunque es incierto el sentido de la acción -¿limpieza cultual simbólica y profética de la futura restauración de Israel y del Templo mismo?- e incluso su impacto o alcance, la intervención en el santuario fue ejercida con cierta violencia y conllevó el impedimento temporal de la actividad comercial que debía realizarse para llevar a cabo los sacrificios.
25. Jesús fue arrestado –y decidida su ejecución- por motivos de índole sociopolítica.
26. Murió en tiempos de Tiberio, crucificado por los romanos en medio de dos “bandidos”. El vocablo “bandido” era la manera suave en la época de designar a un sedicioso antirromano. La muerte agravada en cruz estaba destinada a esclavos huidos o recalcitrantes y a rebeldes políticos contra el Imperio."

11 enero 2015

++ EL DISCIPULO AMADO: ¿JUAN, LAZARO, MARIA MAGDALENA, TOMAS O JACOBO? ARGUMENTOS BÁSICOS DE J. D. TABOR

El discípulo amado: ¿Juan, Lázaro, María Magdalena, Tomás o Jacobo su hermano.? Argumentos básicos de J. D. Tabor.

En el cuarto evangelio, el atribuido tradicionalmente al emisario Juan, se hace referencia al discípulo que más amaba Jesús en 4 episodios, a saber: en la Última Cena, a lo pies de la cruz, en la tumba vacía, y en el Mar de Galilea después de la resurrección. En Jn 18:15 se hace una referencia discreta cuando Pedro seguía a Jesús y también "otro discípulo". J. D. Tabor hace 5 apreciaciones:

I.- El discípulo amado es un hombre por lo que, la tesis de Ramón Jusino que señala a María Magdalena quedar descartado, ella es la que encuentra la tumba vacía y corre a avisar a Pedro y "otro discípulo" a quien Jesús amaba por lo tanto es inverosímil.

II.- Cualquier persona mencionada por su nombre en el Evangelio de Juan, y sobre todo en estos últimos capítulos (del Jn 13-21), no es probable que sea el discípulo amado, ya que el argumento del autógrafo es ocultar su identidad. Esto se traduce en que, los mencionados en Juan 21:1-2, quedan descartados juntos con Felipe, Andrés, y Judas Iscariote y también a Lázaro.

III.- Si se acepta la referencia en Jn 18:15 como una referencia a esa figura enigmática, el discípulo amado parece tener conexiones sacerdotales en que él es capaz de llegar a Pedro en el patio de la casa del Sumo Sacerdote, a sabiendas de la mujer en la puerta.

IV.- El discípulo amado toma a la madre de Jesús, María, a su cuidado, insinuando que Jesús es el hijo mayor de la familia en función del "jefe de casa". Sin embargo, Jesús lo designa oficialmente como el "hijo", indicando que él es ahora quien llevará a cabo la función de cuidador porque ahora Jesús ya no podía hacer. Aquí hay desacuerdo ya que hay estudiosos que señalan el episodio a los pies de la cruz como una escena no-histórica sino teologizada; J. D. Tabor señala: "ya sea que esta escena en la cruz debe ser tomada como un hecho histórico o no, creo que refleja, no obstante, una tradición que la madre de Jesús se pasó al cuidado de quien se convirtió en el "hijo" a cargo de la familia, incluyendo a su madre. Obviamente, él se ha ido de la escena y alguien tiene que hacerse cargo en términos de liderazgo en la familia y el cuidado de su madre."

V.- La más clara y famosa referencia del discípulo amado quien está presente en la última cena, pareciera que sólo se incluye a los Doce y ha sido deducido que alguno de los Doce debe ser ese discípulo especial, sin embargo, aunque no especifica tampoco excluye de la posibilidad de que no sea una cena únicamente para los doce discípulos escogidos sino abierta. Lo que se estaría señalando es que Jesús ama a todos sus discípulos pero en especial a este, quien está tan apegado a Jesús en su regazo. Es una particularidad muy humana diría yo, el tener un amigo íntimo de confiabilidad.

La mayoría de estudiosos independientes son claros en señalar que el "discípulo amado" es una figura simbólica, no histórica. J. D. Tabor dice que no, que le da plausibilidad que sea una tradición de una persona real pero que intencionalmente se ha velado su identidad, ahora que lo pienso tendría sentido dada ciertas persecuciones del judeo-mesianismo jerosolomitano (los seguidores de Jesús de Jerusalén, pues), si es que de allá viene esa tradición. Se destaca entonces que, los únicos que no son citados en el cuarto evangelio son el "otro" Jacobo, "otro" Judas, el "otro" Simón y Mateo. Aquí es donde D. Tabor arguye y recuerda que de los hermanos de Jesús (Jacobo, Simón y Judas, y un cuarto, José) podría haber una evidencia de que Mateo es otro hermano que se conoció también como José. El silencio sería entonces más incidental que accidental.

Cosiderando pues los factores, concluye D. Tabor que Jacobo, el hermano de Jesús es el candidato más viable. En distintas tradiciones por la vía de otros textos considerados apócrifos se refuerza más la tesis. Jacobo es el encargado de la dirección de los seguidores de Jesús, en el conocido Evangelio de Tomás:

“Maestro sabemos que tu te iras de nuestro lado ¿quién será el mayor entre nosotros? Y Jesús responde: “hacia donde vayáis y pase lo que pase dirigios hacia Santiago el justo, puesto que quien vuelve al cielo y a la tierra le concierne” (Evangelio de Tomas, logia 12)

En uno de los tratados lucanos, contundentemente Jacobo es considerado como un pilar fundamental del movimiento de los seguidores de Jesús en Jerusalén (Hch 15:12-21). El que Jesús deje a Juan o Lazaro de Betania como responsable de su familia carece de sentido, considerando la cultura judía, no así a un miembro de su familia. J. D. Tabor trae igual una serie de argumentos de Jacobo como un sacerdote o levita, tengo mis reservas al respecto pero igual describo las bases que presenta: "Hegisippus nos dice que Jacobo llevaba la ropa blanca del sacerdote, y una mitra de algún tipo, y se le permitió entrar en el santuario interior del templo, tal vez como representante de los nazarenos. También tenemos la tradición en el Evangelio de los Hebreos que Jacobo estaba realmente presente en la última cena, y que Jesús le entregó una especie de "prenda" que significó su oficio sacerdotal." Esta última referencia, prescindible de algún presunto oficio sacerdotal por parte de Jacobo, es buena para aplicar al menos por una tradición antigua que Jacobo estuvo en la última cena y por lo tanto es candidateable a ser el discípulo amado, de hecho todos los que estuvieron en esa cena pudieran ser. Está interesante, no! Claro, no me sorprendería que nuestra mente nos encendiera las luces de alerta y tajantemente sea desechado el argumento sin darle una posibilidad. Por lo menos, podríamos aceptar que es interesante, para mí ya es ganancia.

Paz.
.David .Mena

06 noviembre 2014

++ JESUS, LOS ANGELES Y LOS FARISEOS.

Hola amigos:

Siempre se ha cernido la polémica entre Jesús (heb. Yeshúa) y los fariseos. La verdad es que, cuando uno analiza sin prejuicios el contexto histórico cae en la cuenta de que dicha animadversión no va más allá de una sincera discrepancia en la conducta e interpretación jurídica de la Ley de Moisés. En lo que se refiere más allá de esto, Jesús en los aspecto más doctrinales tenía una visión farisea y quisiera compartir un ejemplo.

Bien sabemos que de Pablo de Tarso no hay que hablar mucho en cuanto a su fariseísmo, porque no fuera que él mismo dejó constancia escrita de ello, pero de Jesús, siempre difícil de encuadrar en alguna vertiente religiosa de su época tampoco lo exime de interactuar y ser parte de ella.

Los saduceos.

Con los saduceos la historia ha sido tendenciosa, sabemos de ellos sólo por sus detractores, tanto los autores primarios de los escritos mesiánicos como los recopiladores talmúdicos y asimismo el historiador judio Flavio Josefo de un extracto fariseo. Sin embargo, en lineas generales se admite que los sadokitas o saduceos, al menos los que interactuaron con Yeshúa en los relatos nazarenos, tenían a desmarcarse de las doctrinas fariseas en ciertos pilares: la resurrección (Hch 23:8), la recompensa y castigo (Josefo, Antigüedades, XIII, 5:6; XVIII, 1:4), y la angeología (Hch 23:8). Con respecto a esto último, los esenios tenían una desarrollada angeología (incluidos los demonios), al grado, testifica Josefo que, "honraban el nombre de los ángeles" (Guerras, II, Cap. VII). En este sentido Pablo de Tarso, los redactores sinópticos de los Evangelios, así como el autor del rollo del Apocalipsis al usar nombres propios de dicha terminología doctrinal al nombrar a seres angelicales/espirituales dan evidencia de su influjo judaico, ya sea como Gabriel, Belial, Abbadon o Belcebú.

Flavio Josefo, además de los escritos nazarenos, no dejan lugar a dudas de la rivalidad entre estas dos sectas judías (saduceos vs fariseos), por lo que, al momento de analizar las refutaciones de Yeshúa contra los saduceos deja entre ver a todas luces su tendencia teológica. Un Jesús más alineado con el fariseísmo en doctrinas más abstractas (resurrección, ángeles-demonios, juicio final) y en desacuerdo, como dije al principio, en ciertos puntos jurídicos (Mt 23). Al hacer esta distinción, uno puede entender el desenvolvimiento natural de Jesús para enrolarse en el tronco común de la religiosidad fariseo-esenia, no sólo por la resurrección y los ángeles-demonios sino también por la apocalíptica, un Jesús convencido (a como los esenios y ciertos fariseos) de que el Reino de Dios (escatológico-profético) es inminente.

Jesús vs saduceos. (La cuestión).

Hay un episodio de sobra conocido en el que ciertos saduceos increpan a Jesús por el tema de la resurrección, ciertamente que, la resurrección, contrario, a verdad, muy contrario a la opinión popular no era una cuestión sanjada y de consenso; la sola evidencia de que, existía un grupo judío que no aceptaba dicha postura nos da un marco plausible para comprender que la doctrina de la resurrección de los muertos estaba en una fase ya desarrollada pero no definitiva. Si se quiere tomar en cuenta lo que el historiador judío Geza Vermes llega a afirmar de que de los casi 5 millones de judíos del siglo I e.c. repartidos entre Judea y las provincias romanas, solo 600,000 aproximadamente creían en la resurrección, contando claro a unos 7000 fariseos de Judea y poco más en Galilea quienes sostenían la creencia al 100%, los judíos helenistas de la diaspora y los esenios que si no todos al menos la mayoría se suscribía a ella, de ahí el vulgo, la gente de a pie lo ponía entre paréntesis. Era discutible. De esto se puede entender por qué los saduceos podrían desestimar sin ningún problema la canonicidad de ciertos escritos proféticos (Daniel, Ezequiel, etc.) porque en la Ley de Moisés o Pentateuco (heb. Jumash) no estaba nítidamente declarada dicha doctrina. A Jesús pues, lo saduceos le cuestionan:
"Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia. Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera. Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?" (Mc 12:20-23)
Cabe resaltar que, los saduceos no eran ningunos ignorantes de la Ley, al contrario en el episodio se manifiesta y fundamenta su cuestión en base a la Torah o Ley mosaica (Mc 12:9), partiendo de aquí Jesús tiene que responder bajo los lineamientos expuestos; siempre me resultó asombroso que Jesús no citara a algún profeta, un salmo de David u otro escrito sagrado, más bien, Jesús se ajustó a la base, la Ley. En su respuesta Jesús se suscribe conscientemente al bando fariseo al decir, no por la resurrección que es evidente, sino por su referencia una angeología bien desarrollada:
"...cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos." (Mc 12:25)
Es notorio que Yeshúa (Jesús) aquí se hace eco de la exégesis judaica (midrashim) a como lo hicieron los fariseos y esenios con respecto a los ángeles del cielo (Lucas lo amplía un poco más, Lc 20:34-36) que no se reproducen como los hombres (esto Jesús lo afirma no por indicación directa de los textos sagrados sino por interpretación entre otras por el mandamiento de multiplicación que es a los hijos de los hombres, no a los servidores celestiales de quienes no se especifica abosultamente nada sino que irrumpen en la historia humana), incluye también la resurrección en la Ley mosaica, Dios (citando la Ley, Ex 3:6) está en una dimensión donde no hay muertos, de alguna manera Dios tiene presente sus promesas a Avraham, Isaac y Jacob, todos ellos no vieron alcanzadas sus promesas pero suficiente es el poder de Dios para hacerles cumplir en vida sus palabras cuando él disponga (la resurrección).

Todo ese lenguaje que de tanto leer ya llegamos a omitir inconscientemente (el peor de los casos es hacerlo conscientemente) de ángeles por aquí, demonios por allá, nos da evidencia del GRAN influjo del contexto farisaico-esenio de los escritos nazarenos, el fariseísmo era, doctrinalmente hablando, de lo mejor en la perspectiva de Yeshúa (Jesús) salvando claro la diferencia de opiniones jurídicas y la actitud equivocada del corazón que motivaba a conducirse de manera inapropiada con el prójimo y para con Dios. Una de las parábolas que más me gustan de Jesús justamente es entre un fariseo y un publicano, el fariseo presentado como el ideal judío y el publicano como el poca cosa; como sabrán lo malo del fariseo no era su conducta que era intachable, sino la actitud del corazón.

Nicodemo, Simón, Pablo de Tarso, el imparcial sabio Gamaliel o aquellos que advirtieron del plan de Herodes para matar a Jesús, todos estos fariseos. De modo pues que, si atribuimos peso a los escritos nazarenos cuando hablan del contexto religioso judío no queda más que reconocer la deuda histórica que el creyente en la resurrección del nazareno le debe a los precursores, los fariseos.

Shalom amigos.

14 octubre 2014

++ JUDAIZAR (III). ARGUMENTO PAULINO VS PEDRO. LA JUSTIFICACION.

Hola amigos.

Tratando de llevar una secuencia en mis comentarios concernientes  al episodio suscrito en la carta a los Gálatas (2:11-21) entre Pablo y otro de los pilares del movimiento nazareno, Pedro.
Toca ahora analizar el argumento paulino, es decir, la respuesta que da Pablo a la actitud de Pedro en quien veía una desviación de la buena noticia que se estaba predicando entre los gentiles.

Una actitud de Pedro tan garrafal y digna de amonestar ya que incluso arrastró al colaborador más cercano de Pablo, Bernabé, y junto con él a los otros judíos antioqueños. Entonces Pablo comienza el reproche aludiendo a su elección  y llamado especial por parte de Dios, como miembros del pueblo judío, aquí Pablo aboga a su judeidad incluyendo a Pedro y los otros judíos (Gal 2:15). Ellos no son como los gentiles paganos que no saben distinguir lo santo de lo profano, pero sobre todo, Pablo introduce un argumento sustancia de la teología nazarena: "el hombre no es justificado (por El Eterno) por las obras de la Ley", en otras palabras, quien observa la Torah, la Ley divina, no tiene garantizada la justicia ante Dios. Jesús en sus parábolas dejaba ver que, un fariseo piadoso y observante de los mandamientos estaba más alejado de Dios que un gentil pagano pero que con "humildad" (Lc 18:14) y reconociendo sus faltas (no observancia de la Ley) se acercó a Dios. Lo lógico es esperar que la justificación viniera por el cumplir los mandamientos, pero Pablo aquí deja de manifiesto que no es por observar la Ley, mucho menos de forma legalista, al grado de hacer distinción entre los redimidos; pues un creyente de origen gentil que reconoce a Dios y la mesianidad de Jesús no se esperaba que fuera idólatra o pagano, ya Pablo instruiría en sus comunidades a hacer una separación entre lo profano y lo santo (1 Cor 10:20), pero siempre en términos de la jurisprudencia aplicada a los redimidos de las naciones que no son judías. Escribe Pablo:
"El hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fidelidad de Jesús el Mesías, nosotros también hemos creído en Jesús el Mesías, para ser justificados por la fidelidad del Mesías y no por las obras de la Ley, por cuanto por las obras de la Ley nadie será justificado." (Gal 2:16)
Si Pedro se sometía a las exigencias legales que los sabios, interpretadas de la Ley, habían instruido para la vida judía, dice Pablo, eso no es suficiente para hacerlos aun lado con una conducta hipócrita ante la vigilancia de los más rigurosos observantes de estas costumbres (los que vinieron de parte de Jacobo). Ciertamente entiendo que, Pablo no desestima la Ley ni las costumbres, sin embargo, exalta y suscribe la creencia en Jesús en base a su fidelidad para con Dios más que la mecánica observancia de la Ley. Lo que hizo Jesús, su obediencia extrema, ya el judaísmo a través de los siglos desarrollaría el concepto del zejut (el mérito) que el Justo genera ante Dios. Es el mismo principio aplicado por Pablo a Jesús, no como una muerte vicaria, eso ya sería una exégesis tardía cristiana, sino cómo sustentar la justicia divina en un acto de confianza y fe antes que las acciones. Que nadie se justifica por obedecer la Ley es la premisa paulina pues ni Avraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Josías, Nehemías, etc. ninguno de ellos fue justificado ante Dios por obedecer la Ley, la Torah, fue por pura confianza en él. Pablo en otra de sus cartas lo sostendría aún más claro:
"Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fidelidad de Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios," (Rom 3:21-23)
Lo mismo que contesta Pablo en Gálatas lo expone en su carta a los Romanos, "todos pecaron", judío y gentil, unos con Torah (Ley) otros sin Ley, la Ley no garantiza la justificación. Al menos aquí es la sentencia paulina, uno podría obedecer toda la Ley de Moisés, pero Dios justifica por el interior, el corazón, y por eso hace hincapié en la circuncisión del corazón (Dt 10:16). Siendo así, Pablo recrimina a Pedro y los demás, que el ser judío y obrar la Ley de poco vale ante lo valioso y glorioso de la Justificación ante Dios.

¿Qué propone Pablo?

Que como judío desde el seno materno (Gal 2:15) y sin transgredir la Torah (Ley) como lo hacen los paganos, con todo y eso, él no tiene segura su justificación ante Dios; ¿sobre qué se sustenta la teología paulina aquí?
"Con el Mesías estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive el Mesías en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fidelidad del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gal 2:20)
Aquí hay una pauta para entender de forma alternativa a Pablo, no como el sacrificio expiatorio, Pablo se empata con el Mesías, con Jesús, por todo su esfuerzo en la redención individual y colectiva, es decir, lo que vive "en la carne" lo vive en la fidelidad del Hijo de Dios, no en la fe "al" Hijo de Dios como si fuera el sujeto de la fe sino la fe "de" el Hijo de Dios que tuvo con Dios, es decir, la fidelidad que tuvo el Hijo de Dios de obedecer al Padre y entregarse en completa obediencia a su Voluntad. Sé que es algo muy sutil, pero es algo que he aprendido en estos años a diferenciar. Como cuando los judíos rezan en la akedá Itzjak (atadura de Isaac) haciendo referencia a Dios por la fe "de" Avraham, no la fe en Avraham, es decir, los judíos distinguen entre el sujeto de la fidelidad a Dios y la confianza en el Dios de Avraham, uno es el acto de fe que justifica y el otro el motor de la fe. Citaría Pablo cuando escribió: "Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia" (Gal 3:6; Gen 15:6, Rom 4:3, Jac 2:23) Este es el argumento de Pablo, así como la fidelidad de Avraham a la promesa de Dios, así también la fidelidad de Jesús (no la fe en Jesús) justifica.

Quizás habría que escribir más sobre esto, quizá en otra oportunidad pero confío en que este brevísimo comentario aporte una nueva óptica para revisar las afirmaciones de Pablo, estoy convencido y espero que entre más se profundice en esto, más estaremos cerca de conocer la esperanza del emisario de las gentes.

Shalom amigos.
.David .Mena

08 octubre 2014

++ JUDAIZAR (II). PEDRO VS PABLO. TRES GRUPOS SUMIDOS EN LA DISPUTA ANTIOQUEÑA

Hola amigos:

En la nota anterior mencioné a grandes rasgos el énfasis primordial del concepto judaizar, a saber, influir e incitar a los gentiles que se hagan judíos, lo cual implica llegar a la cúspide de la conversión por medio de la circuncisión. Una vez que el gentil optaba por hacerse circuncidar ya estaba obligado a someterse a los requerimientos que regían a cualquier judío piadoso de la época a la cual estamos haciendo referencia. Pablo mismo, en otro punto de la carta que pretendo analizar hace eco de ello cuando escribe:
"Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley." (Gal 5:3)
Aquí hay una muestra de la formación farisaica de Pablo en quien la Ley era normativa para el pueblo judío por su elección y llamado de los patriarcas. Para entender a Pablo, es necesario saber que "guardar toda la Ley" por consecuencia de la circuncisión, habilitaba las exigencias que de ella emanaban de forma individual que el gentil circuncidado adquiría por su decisión de formar íntegramente parte del pueblo judío. Como incircunciso y "temeroso de Dios" al gentil se le exigían las normas básicas de moral y "espiritualidad" que le regulaban dentro del marco jurídico judaico, una vez que se afianzaba la decisión de pertenecer a la sociedad judía piadosa de forma formal. Los gentiles que reconocían al Dios de los judíos tenían acceso a la sinagoga y ciertas costumbres que les aplicaban, se les hacían estrictas prohibiciones extraídas de la Ley divina, el requerimiento era mínimo y no exigía la circuncisión, todo eso posteriormente evolucionó al concepto de "leyes noájicas" que se aplican a los que no son judíos de nacimiento. Una vez que ese gentil se "hace circuncidar", es decir, accede a la judaización, su estatus social y espiritual cambia de acuerdo a los lineamientos judaicos que interpretaban que, los judíos son hijos de Dios por elección "natural" y que los gentiles, los conversos o prosélitos son hijos adoptivos, pero igual en estatus "hijos de Dios" pues han sido hechos, por medio de la circuncisión, copartícipes del llamado. Los sabios judíos así han entendido la expresión de la Torah: "Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora." (Num 15:16). El extranjero es identificado por la exégesis judía como los prosélitos (conversos) o gentiles que se circuncidaron y que sin embargo, la Torah identifica como un sector diferente al natural pero parte integral del pueblo de Israel.

Una vez atendido esto ¿qué sustraemos del encuentro entre Pedro y Pablo en Antioquía? Después de todo quien acusa y amonesta es Pablo, sobre su juicio vamos a analizar lo acontecido tal cual él manifiesta a continuación:
"Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión." (Gal 2:11-12)
Aquí hay un par de referencias para que caigamos en la cuenta que Pablo habla de la actitud de Pedro pero por a consecuencia de dos facciones o grupos que Pablo está señalando, una es los "de parte de Jacobo" y otro grupo "los de la circuncisión". La mayoría de exégetas cristianos no hacen distinción alguna, sin embargo, es interesante notar y podría decir, hacer valer que ya el autor de Lucas y los Hechos emplea el termino "la circuncisión" a un grupo determinado. Según entiendo, los de parte de Jacobo, vendrían a ser los judíos de Jerusalén, este grupo venía ni más ni menos que del núcleo ortodoxo del movimiento de Jesús de donde era Pedro, por eso lo refleja el autor de los Hechos cuando pone en boca de Pedro una referencia a las leyes judaicas que interpretaban la interacción judío-gentil cuando afirma: "Bien saben ustedes cuán ilícito le es a un judío unirse o acercarse a un hombre de otra nación..." (Hch 10:28a).

En Antioquía donde se hace referencia al caso de Pedro, los de la circuncisión vendrían a ser la mayoría junto con los líderes judíos de la comunidad antioqueña que desde luego eran observantes de la Torah y las costumbres ancestrales, sin embargo, por como Pablo describe la situación se entiende que, Pedro, siendo judío y en concordancia con lo que se expresa en el rollo de los Hechos, no hacía la distinción halájica o regulatoria que prohibía a un judío acercarse, entrar a la casa y mucho menos comer con un gentil; el otro grupo, "los que vinieron de parte de Jacobo", eran igualmente judíos observante de las leyes y costumbres judías, quizá de una forma más radical pues es una de las consecuencias de la diáspora en donde las comunidades judías tenían un contacto más próximo y cercano a los gentiles. Lo que Pablo achaca a Pedro es la actitud y cabe destacar que Pablo contrario a la opinión popular no descalifica la costumbre halájica, es como si para Pablo tiene su valor normativo que un judío no se acerque a un gentil. Lo que se extrae de la teología paulina es que, efectivamente hay que matizar que un gentil, pagano, idólatra, que se rebela contra Dios, a ese sí le aplica la jurisprudencia judía, ahí si es ilícito para un judío acercarse. En la respuesta de Pablo él acepta que Pedro no viva como judío prescindiendo de dichas leyes judaicas que regulaban el contacto con los gentiles, después de todo, Pablo aclararía que esos gentiles no son cualquier tipo de gentiles, son temerosos de Dios, son creyentes en la mesianidad de Jesús (Yeshúa), Pablo lo que ve es la doble moral y doble actitud, completamente condenable a los ojos del evangelio que él está predicando. Pablo entonces introduce a un aparente tercer grupo "los otros judíos":
"Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos." (Gal 2:13)
La pregunta es obligada ¿quienes son esos "otros judíos"? según yo entiendo, los otros judíos son los pertenecientes a la comunidad antioqueña que antes que "vinieran los de parte de Jacobo" se unieron a la actitud de Pedro. Se puede entender también lo contrario, que los otros judíos fueran de la facción de Jerusalén que llegaron de parte de Jacobo, a estos, viendo la actitud de Pedro, le siguieron; sin embargo, como Pablo introduce a Bernabé que ya se encontraba con él ahí, me inclino por la idea que el grupo de los otros judíos son antioqueños, al venir los de Jacobo es donde se va a evidenciar el cambio de actitud.

En la próxima nota trataré de analizar el argumento paulino a dicha actitud.

Shalom amigos.
.David .Mena

17 septiembre 2014

++ JUDAIZAR. LA PRINCIPAL CONSECUENCIA DE JUDAIZAR EN UN CONTEXTO JUDÍO

Hola amigos:

En muchas ocasiones y en distintas épocas me han señalado de "judaizante" por el hecho de argumentar lo siguiente: que la Ley de Moisés no está invalidada y que tanto Jesús (Yeshúa) como sus inmediatos seguidores no dejaron de vivir al estilo judaico, que implica la observancia de la Ley.

La palabra judaizar (ιουδαιζειν) aparece en Gal 2:14 en el contexto cuando Saulo amonesta la actitud de Simón Pedro quién comía con creyentes de origen no judío (gentiles) pero cuando vio llegar a una facción ultra-ortodoxa con respecto a las leyes judías de relación judío-gentil (que entre otras cosas prohibían que un judío comiera algo cocinado por un no-judío), éste decidió separarse y dejar de frecuentar la comida con aquellos que habían venido a la fe del Mesías Jesús. El señalamiento fue duro y directo por parte de Pablo, esa actitud es contra "la verdad de las buenas noticias" que al menos Pablo estaba predicando a judíos y gentiles. No voy a comentar qué no es "judaízar" sino ¿qué significa y qué se entiende por judaizar en el contexto judío?

Judaizar es un término que no puede ser aplicado a un judío, sólo es aplicable a personas no-judías, gentiles, quienes son los únicos que pueden ser judaizados, porque judaizar es: incitar, influenciar, invitar, alternativamente puede ser hacer proselitismo judío, circuncidar, es decir, que un no-judío se vuelva judío. No sólo por las leyes y costumbres, porque muchos gentiles temerosos de Dios tenían acceso a la sinagoga (hoy día en algunas partes se sigue aceptando), observaban el shabbat, eran parte de la liturgia o seder (servicio cúltico), estaban integrados en la sociedad judía tanto en Judea y las provincias del imperio romano donde había sinagogas. Estas personas no estaban judaizadas por empatizar y ser participe con los judíos de ciertas costumbres y religión, sin embargo, cuando se daba el paso de integración completa y comprometida, era cuando se judaizaba al gentil, es decir, se hacía judío.

Judaizar por tanto, no es celebrar fiestas judías, leyes dietéticas, etc. judaizar es hacer que un no-judío se haga judío; lo que implicaba esto es un cambio de estatus dentro de los marcos jurídicos del judaísmo y que se adquiría por medio de la circuncisión (la conversión en judío). Esta identidad tripartita, nacional, cultural y religiosa eran la culminación de dicha integración. De esta manera se puede entender que Pedro con su acción vacilante, arguye Pablo, no era consecuente con la verdad de las buenas noticias respecto a la fe en el Mesías Jesús.
"Si tú (Pedro) que eres judío vives como los gentiles (con quienes comías) y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a hacerse judíos?" (Gal 2:14b, versión RV 1989).
Curiosamente esta versión antigua de la Reina Valera, en mi opinión, traduce lo más acertadamente en cuanto al contexto judaico.

En el próximo comentario ahora sí trataré de entrar a analizar la amonestación paulina a Pedro.

Shalom.
.David .M

18 marzo 2014

++ LOS DISCIPILOS Y LOS DEMONIOS DICEN QUE YESHÚA ES EL MESÍAS.

Hola amigos.

En los escritos nazarenos (N.T.) se encuentran afirmaciones en las que se intenta resaltar la identidad de Yeshúa como “el Mesías”. Prácticamente esa es la labor de los evangelistas, pero lo curioso es cuando los autógrafos ponen en labios de los shedim (demonios) la identidad y revelación del “Hijo de Dios”. Antes de entrar en materia, dado los textos que tocaré, quisiera esclarecer que las expresiones “hijo de Dios” e “Hijo de hombre” se refieren a la expectativa mesiánica judía, de aquel heraldo que traerá la redención a los israelitas, el Mesías.

Pedro, por inspiración divina, reconoce a Yeshúa como el Mesías.

“Yeshúa salió hacia la tierra de Siria, la tierra de Filipos, y preguntó a sus discípulos diciendo: ¿Qué dice la gente acerca de mí? Le dijeron: Algunos dicen: él es Juan el purificador, otros dicen: él es Elías y otros: Jeremías o uno de los Profetas. Yeshúa les preguntó: ¿Y ustedes que dicen acerca de mí? Simón, llamado Kefa, contestó y dijo: Tu eres el Mesías, el Rey de Israel elegido por el Di-os viviente que has venido a este mundo. Yeshúa le dijo: Dichoso eres Simón hijo de Joná porque carne y sangre no te lo han revelado, sino el Padre que está en los cielos. ” (Mt 16:13-17)

La actividad que estaba teniendo Yeshúa no era indiferente, por el tipo de respuestas que se menciona de parte de los discípulos, algunos, si no es que la mayoría de los seguidores de Yeshúa, por lo menos tenían algo en común, reconocían el origen divino (en un sentido profético) la prédica del Maestro galileo. Este pasaje, sobradamente conocido por todos, ofrece un dato interesante que sin duda tiene implicaciones exegéticas o interpretativas, está claro el manifiesto que, no fue Pedro quien por sí mismo dedujo o que alguno de sus compañeros le dijeran, incluso, el Maestro mismo se excluye como la fuente de información y revelación de la identidad mesiánica de Yeshúa: “carne y sangre no te lo han revelado”, esto quiere decir que sin duda es por inspiración divina “el Padre que está en los cielos”. Esto mismo es lo que dice Shaul de Tarso (1 Cor 12:3), solo por inspiración divina se puede saber y comprender el señorío (mesianismo) de Yeshúa. A esta escena podemos agregar el episodio de Andrés y Simón (1 Jn 1:41) y  Natanael (Jn 1:45-51) donde éste identifica a Yeshúa como “el Hijo de Dios” y por extensión el “rey de Israel”, es decir, el Mesías. Aquí sucede algo interesante, en el evangelio de Juan, ya Pedro sabría que Yeshúa es el Mesías por conducto de su hermano Andrés, entonces adquiere un sentido más profunda la sentencia de Yeshúa cuando le dice que “carne y sangre no te lo revelaron”, si atendemos al evangelio de Juan debemos reconocer que ya Pedro sabía (su hermano le dijo: hemos encontrado - incluye a varios - al Mesías), yo puedo dar una respuesta, salvo la mejor opinión de ustedes: que desde ese momento el Padre, así como a Juan el inmersor, Andrés su hermano y otras personas, ya se había revelado por inspiración divina en su corazón, la identidad mesiánica de Yeshúa, la declaración de Yeshúa a Pedro sería una confirmación de una realidad espiritual, a saber, que es por injerencia divina que se da a conocer su identidad mesiánica.

A los no-judíos (samaritanos) Yeshúa mismo les revela su identidad mesiánica.

Encontramos otro episodio de revelación con la escena de la samaritana (Jn 4:25-42), sin embargo, es Yeshúa mismo quien se revela a la mujer: “yo soy (el Mesías), el que habla contigo”, la mujer había expresado la expectativa judía siendo samaritana “Sé que ha de venir el Mesías; cuando él venga nos declarará todas las cosas.”. Aquí Yeshúa asume el papel del Espíritu Santo como el instrumento por el cual se revela su identidad, es algo curioso, porque si miramos detenidamente, tanto Pedro, Andrés, Natanael, Juan, etc. eran judíos, aquí tenemos a una mujer no judía, sino samaritana, a quien ya es el Maestro mismo el que expone el mensaje de redención. Una vez que Yeshúa habló con esa mujer, se dice que ella va a su ciudad y comienza a decir a los suyos que tal vez ha encontrado al Mesías (Jn 4:29) y ya no es sólo por el dicho de la mujer sino que es con la predicación de Yeshúa que se disipan las dudas: “Ya no creemos solamente por tu dicho (de la mujer), porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Mesías.” (Jn 4:42).

De los textos evangélicos se puede extraer que parte de los seguidores de Yeshúa, así como sus discípulos más íntimos (conocidos como los Doce) tenían cierta afinidad de reconocer en su maestros al Mesías de Israel. Y esto no es muy extraño en su contexto histórico, ya que Yeshúa vendría a ser uno de los varios ‘mesias’ de la época tan revulsiva en la Judea del siglo primero. Por supuesto, para sus seguidores fue y sigue siendo el auténtico Mesías.

Los demonios (shedim) saben y reconocen la identidad de Yeshúa como el Mesías (Hijo de Dios).

En los pasajes anteriores vimos como los discípulos y seguidores de Yeshúa tenían cierta noción profética y mesiánica en la persona del Maestro de Nazaret, sin embargo, ahora pasamos a otro tipo de testimonio que los autógrafos de los evangelios ponen en labios de shedim (demonios). Cabe resaltar, pues actualmente hay líneas de creyentes nazarenos (y cristianos, particularmente católicos, aunque no lo crea!) que no aceptan la realidad de los shedim como entidades que se introducen en las personas, pero bajo el análisis contextual de la época es a todas luces una forma de pensamiento religioso-cultural judío que difícilmente se puede omitir o ignorar, por eso en las tradiciones judías que nos llegan hasta nuestros días existe el dualismo teológico entre los negacionistas y los que aceptan dicha corriente tradicional, una realidad de nuestros días que se reproduce aún en el mismo contexto del siglo primero donde había judíos que aceptaban la existencia de demonios (junto con ángeles) y los que no. No sé cual es la novedad!

Pues bien, por ahora me enfocaré a un par de episodios donde estas manifestaciones de seres espirituales inmundos se hacen eco de la identidad mesiánica de Yeshúa. El primer pasaje es uno bien conocido por ustedes, cuando en el desierto ‘el tentador’ también el satán, exclama a Yeshúa:

“Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. ” (Mt 4:3)

El autógrafo de Mateo pone en labios del satán la identidad de Yeshúa como el Mesías (hijo de Dios), es decir, rey de Israel. En otro intento “el tentador”, que es el satán y “el diablo” (según el evangelista) vuelve a ratificar su identidad: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo” (Mt 4:6), está claro que el satán sabía la identidad de Yeshúa como el Mesías, se entiende que es inverosímil que haga esas afirmaciones hacia él si no lo supiera, la tentación vendría a significar a que Yeshúa muestre su autoridad, pues las dos primeras exigencias del satán tienen que ver con “convertir piedras en pan” para alimentarse y tal vez romper el ayuno, asimismo arrojarse de lo más alto del Templo para ser rescatado por ángeles; ambas cosas aflorarían su autoridad sobre la creación. El tercer intento del satán también tiene que ver con la autoridad, éste le ofrece “los reinos del mundo y el honor de ellos”, tal parece que era algo que Yeshúa no tenía y el satán sí, pues lo que demandaba este último era reverencia y reconocimiento supremo, la respuesta de Yeshúa es contundente: “Al Eterno tu Dios servirás y a él sólo rendirás homenaje supremo”.

Otro de los pasajes donde shedim identifican a Yeshúa como el Mesías:

“Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Yeshúa, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mt 8:28-29).

Aquí el autógrafo está empleando un lenguaje muy esenio-fariseo (1 Enoc 15:8) con respecto a la pregunta final de los shedim “¿has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?”, la tradición judía del rollo de Enoc, precursora de los escritos nazarenos, ya empleaba un lenguaje escatológico donde los espíritus impuros serían juzgados, junto con los jefes (1 Enoc 10:11, 15) “(Dios le dice al arcangel Miguel)
Destruye todos los espíritus de los bastardos y de los hijos de los Vigilantes porque han hecho obrar mal a los humanos.”. Según esta tradición propia de la religiosidad judía que se ha plasmado por los evangelistas, muestra que la reacción de los shedim que tenían sujeto a esa persona, eran reos de un juicio divino todavía por producirse (el autor del rollo de Revelaciones hablará en los mismos términos), por eso su exclamación atiende a este contexto judío apocaliptico. Los shedim pues, saben quien es Yeshúa “el Hijo de Dios”, otro ejemplo lo recogemos en el siguiente episodio: “Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. ” (Mc 3:11), aquí los demonios son agentes los que probablemente causaban “ciertas” enfermedades y que identifican a Yeshúa como el Mesías, el Hijo de Dios.

Ahora bien, tenemos el siguiente cuatro, los discípulos, por inspiración divina, se les revela la identidad mesiánica de Yeshúa, son las palabras puestas en boca de Yeshúa y también Shaul se hace de esa misma premisa (1 Cor 12:3), ¿pero qué sucede con los demonios? No se puede hablar de que una persona endemoniada o sujeta por shedim tenga Ruaj haKodesh (Espíritu Santo) será la paradoja teológica de algunos. Sin embargo, dentro de la misma tradición judía existe el concepto de bat Kol (voz celestial), se trata de una voz o sonido celestial donde El Eterno mismo o uno de sus ángeles expresa un mensaje o resolutivo para ciertas controversias, cual es la posición del Cielo en determinado una revelación. Esto último es lo que sucede en los documentos nazarenos en el Jordán cuando Yeshúa es purificado por Juan.

“Enseguida que subió de las aguas, se abrió para él los cielos y vio la inspiración de Dios (Espíritu Santo) descender como paloma y le asistía. Entonces he aquí que una voz celestial decía: Este es Mi hijo amado, muy amado, Mi complacencia está en él.” (Mt 3:16-17)

Esto era parte de la religiosidad judía, el que El Eterno mismo (o por medio de sus agentes) interviniera para revelar o fijar una postura determinada como se reflejaría en la tradición; esta “voz de los Cielos” en el Jordán expresa de un modo similar el bat Kol (voz celestial). Una vez que se considera esto, podemos señalar lo que la misma tradición talmúdica habla acerca de los demonios:

“Nuestros Rabinos enseñaron: Seis cosas se dicen en relación a demonios: con respecto a tres, que son como los ángeles ministrantes, y en lo que se refiere a (otros) tres, como los seres humanos. 'En lo que se refiere a tres que son como los ángeles ministradores ": no tienen alas como los ángeles ministrantes, y vuelan de un extremo del mundo al otro como los ángeles ministrantes, y ellos saben (los demonios) lo que va a pasar como los ángeles ministradores. [Dicen], 'Saben' - no se puede decir eso! - Por el contrario, (ellos, los demonios) escuchan desde detrás del velo (la voz celestial) como los ángeles ministradores.” (Talmud babilonio Hagigah 16a)

Lo que se está diciendo es que, en el mundo angélico, herencia esenio-farisea, la voz celestial es oída por los shedim-demonios y por tal, ellos supieron la identidad de Yeshúa como Mesías. Se estaría hablando de dimensiones espirituales ocultas a la realidad humana. En el rollo de Revelaciones “la gran voz” son muchas veces emitidas por ángeles celestiales con órdenes específicas, tanto para los encargados de hacer daño (Ap 7:2) como para los encargados de hacer el bien (Ap 5:2).

Shalom amigos.


++ YESHUA Y LA ORDEN DE CENSURAR SU IDENTIDAD MESIÁNICA

Hola amigos.

En la nota anterior vimos ciertos pasajes donde discípulos y demonios (shedim) reconocen la identidad mesiánica de Yeshúa. Ahora, vamos a hacer referencia a un par de textos donde Yeshúa manda silenciar de alguna manera a ciertas personas sanadas a que no distribuyan sus milagros, así como órdenes explícitas a los demonios para que no se expanda entre la multitud de que él es el “hijo de Dios” o “el Santo de Dios” (el Mesías de Israel).

Sanación del leproso.

En este episodio Yeshúa restringe la información de su obrar, leemos que categóricamente le dice: “Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego,  y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.” (Mc 1:43-44). Vemos que la intención de Yeshúa es todo lo contrario a lo que sucedió, la sanación de lepra (una enfermedad particular) era para testimonio de los líderes y eso es lo que “rigurosamente” le encargó Yeshúa al ex-leproso, sin embargo, al ir, éste fue y “comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho” cosa que causó a Yeshúa no poder actuar libremente en la ciudad.

Jairo y su familia.

Se narra la muerte de la hija de Jairo, un principal de la sinagoga, Yeshúa llega y dice que no está muerta por lo que recibe burlas, pero él hace entrar al padre y madre de la niña, mientras que Marcos sólo dice que además de los padres también entraron“ los que estaban con él”, Lucas pone nombre a los acompañantes “no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.” (Lc 8:51), tras el acto asombroso de resucitar a la hija, “Talita cumi” (niña levántate), Yeshúa manda: “Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.” (Mc 5:43, Lc 8:56).

El ciego de Betsaida.

Yeshúa sana a este ciego de una forma de los curanderos de la época, tras intentar primero escupir en sus ojos y ponerle sus manos encima, y en otra oportunidad colocando nuevamente sus manos sobre sus ojos, la persona vio, a lo que Yeshúa nítidamente le dice que vaya a su casa y ni siquiera vaya al pueblo: “Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.” (Mc 8:26). Similar sucede pasando por la Decápolis cuando le trajeron un sordo-mudo al que escupiendo también, metió sus dedos en sus oídos y tocó su lengua para luego ser abiertas y pudiera oír y escuchar, vino la orden entonces: “Y les mandó que no lo dijesen a nadie” (Mc 7:36a) desde luego no fue atendida ya que entre más lo censuraba, más se divulgaba su obrar.

Es interesante que, Yeshúa evitara que se anunciase todo aquello que realizaba. A excepción del evangelista Juan quien desde el comienzo pone en labios de Yeshúa la anunciación de su identidad, se trata ya de una elaboración teológica diferente de los evangelios  sinópticos. También se debe traer a cuenta un caso interesantísimo cuando ciertos seguidores, tras el milagro de la multiplicación de alimentos, reconocerían en Yeshúa al “profeta que había de venir”, pero “entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey (lo habían identificado como el Mesías), volvió a retirarse al monte él solo.” (Jn 6:14-15). Vemos pues, una especie de secretismo en el obrar los milagros de Yeshúa y en el mismo tenor, tras la expulsión de shedím, Yeshúa les ordena no revelar su identidad mesiánica a la par de su intento de pasar desapercibido entre la multitud. Mientras que los evangelistas introducen este secretismo, todos son unanimes a la hora del juicio a Yeshúa, donde con toda claridad ponen en sus labios la revelación de su identidad: “El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?  Y Yeshúa le dijo: Yo soy” (Mc 14:61-62a; Mt 26:64, Lc 22:67,70 y Jn 18:37).

Los demonios son silenciados por Yeshúa.

En Cafarnaum sucedió que cierto hombre que tenía espíritu inmundo (demonio) al ver a Yeshúa exclamó: “!!Ah! ¿qué tienes con nosotros, Yeshúa nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. ” (Mc 1:24), aquí el demonio sabe la identidad mesiánica de Yeshúa y que como vimos en la nota anterior, es por inspiración divina que se llega a conocer, los demonios de alguna forma tuvieron acceso a esa revelación y el evangelista se hace eco de la interpretación de la época en que los espíritus inmundos, así como sus jefes son reos de juicio divino. Yeshúa censura al espíritu: “Callate y sal de la persona” (Mc 1:25), vamos a destacar algo interesante, el evangelista lejos de ahondar más en las palabras del endemoniado con respecto a la identidad mesiánica, pone el mayor énfasis el poder exorcista de Yeshúa: “¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” (Mc 1:27) Por supuesto, los judíos sabían de exorcistas y endemoniados en el siglo I pero requerían de elaborados rituales (Josefo, Antigüedades VIII 2,5; Tobías 6:5-9) por lo que, la autoridad con las que Yeshúa exorcizaba era algo novedoso, no la existencia de demonios en las personas.

Durante la noche le trajeron a enfermos “y endemoniados”, hay que leer atentos a esta doble clasificación, ya que, ciertamente había enfermedades naturales pero los judíos de la época creían que ciertas enfermedades eran causadas por demonios, de ahí la clasificación. Es en ese contexto que el evangelista expresa: “Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” (Mc 1:34). Aquí nuevamente Yeshúa censura a los demonios y es que estos le identificaban y justamente eso es lo que él quería evitar pues según los relatos anteriores ya su fama “se difundió por la región de Galilea”. Bien, mientras el Evangelio de Marcos nos habla en estos términos, en Mateo se interpreta más las sanaciones de Yeshúa y se introduce una referencia profética: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.” (Mt 8:16-17). Existe la doble clasificación, enfermos y endemoniados, a todos ellos sanó. Vemos que mientras Marcos y Mateo se expresan de forma general con respecto a las sanaciones, son Marcos y como veremos Lucas, quienes al narrar los hechos expresan la censura mesiánica, en Lucas lo leemos así, ya de forma más explícita:

“Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.” (Lc 4:40-41)

Aquí se habla de “diversas enfermedades” y los endemoniados son una clasificación de tales enfermedades, sin embargo, el evangelista introduce un elemento hebraico, la imposición de manos y repite el patrón de exorcismo a la vez que la reprensión de silencio de callar a los demonios quienes sabían su identidad mesiánica, por supuesto, a estas alturas se puede intuir que, para los propósitos divinos era indispensable pasar desapercibido y que estos seres espirituales por irreverencia intentaban afectar el desarrollo del ministerio de Yeshúa, por eso se habla de “reprensión”. Para nuestros amigos estudiantes e intérpretes que han estudiado las leyes de lashon hará (chisme) saben que, en la fe hebrea, no necesariamente algo tiene que ser falso para transgredir, la actitud de los demonios al hablar y reconocer su identidad mesiánica, pareciera caer en esta transgresión evidenciada por la constante represión de Yeshúa.

También se repiten las mismas referencias en Mc 3:7-12, “Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.” Aquí aporta más el evangelista, la censura a los demonios definitivamente es para que no se descubra que Yeshúa es el Mesías, el Hijo de Dios, la notoriedad cabe aquí en que, no se habla de que los endemoniados, es decir, las personas que tenían demonios se inclinaban ante Yeshúa, sino que se omite ese detalle y se anuncia más bien, con toda claridad que son los “espíritus inmundos” los que se postraron ante él y exclamaron que era el Hijo de Dios. Desde luego que entre líneas se entiende que eran los endemoniados quienes poseídos por esos espíritus eran los que conocían la identidad celestial de Yeshúa, no así las personas por su propio saber.

Existe un caso particular en donde un endemoniado (según Marcos, dos, según Mateo) reconoce la identidad mesiánica de Yeshúa, pero ninguna narración se hace referencia textual a censurar los demonios quienes le reconocen como “Hijo del Dios Altísimo” (Mc 5:7; Lc 8:28) e Hijo de Dios, Rey de Israel (Mt 8:29). Como dato curioso, los demonios claman no ser expulsados “lejos de aquella región” en Mc 5:10, mientras en Lc 8:21 le rogaban que no los mandara al “abismo”, Mateo simplemente omite mencionar este detalle. Ahora bien, como dije anteriormente, aquí se romple el esquema y anima al ex-endemoniado a que vaya y publique lo que “Dios ha hecho con él” y “cómo ha tenido misericordia de ti” a lo que efectivamente haría la persona (Mc 5:19-20; Lc 8:39).

Shalom amigos.

12 noviembre 2013

++ ORAR LO QUE DIOS HA DICHO QUE HARÁ (PARASHA VAISHLAJ 5774)

Hola amigos.

De verdad que disfruto de leer y estudiar las Escrituras, razón por la cual me encuentro aquí compartiendo una pequeña reflexión de la porción que muchos se encontrarán leyendo y estudiando esta semana. Vaishlaj 5774.

Yo no pretendo hacer un comentario extenso, me voy a centrar en la oración de Jacob, esa oración que me recuerda mucho a la de Moisés o Daniel, una oración en la cual se trae a la memoria y se le expresa al Creador para que nuestra pronunciación tenga un soporte de lo que nuestro corazón anhela. Antes debemos recordar un poquito.

Jacob, estaba huyendo de su hermano Esaú, este quería matarlo y advertido por su madre de las intenciones de su hermano escapó lejos de esas intenciones. Debo decir que me identifico con Jacob, ¡cómo deseo que mi vida sea un reflejo de la de él! yo me lo imagino ahí en un cerro parado, viendo un camino difícil con la insertidumbre de dar el primer paso. Se dirigía a tierra de parientes, pero en el transcurso del camino se le reveló un Dios que entre otras promesas extraordinarias le dijo:

"He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho." (Gen 28:15)

Esto se lo dijo en sueños a Jacob, por eso, aunque parezca broma, ¡cuan importante es soñar! Tal vez El Eterno nos hable, eso sí, no esperemos escuchar a Dios en sueños después de una película de terror o después de haber hablado tonterías antes de meterse a la cama.

Dios habla a Jacob y le da varias promesas en un sólo versículo: 1) Estará siempre con él; 2) lo cuidará; 3) lo hará volver a la tierra de su padre y por si fuera poco cierra con una clausula impresionante: 4) no dejarlo hasta que le cumpla lo que dijo, en otras palabras, te cumplo por que te cumplo. Luego Jacob se despierta del sueño y hace un voto, una promesa un tanto diferente, dice:

"E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, El Eterno será mi Dios." (Gen 28:20-21)

¿Qué clase de voto es ese? Si yo dijera, si me saco el premio mayor de la lotería, entonces El Eterno será mi Dios. Claro, Jacob no habló de lotería ni coches, mansiones o dinero, sin embargo, el voto encierra un deseo que yo he podido experimentar en estos últimos meses, un deseo de que Dios esté con nosotros y sea el Dios que nos guía y nos conduce en su verdad. No es un voto para satisfacer necesidades, es un voto para ser fiel a Dios SIEMPRE, porque efectivamente, si yo digo que El Eterno será mi Dios si cumple su Palabra es como pedir la certificación de nuestra fe porque cuando Él lo cumpla será vivir en convicción, eso es lo que yo creo que Jacob estaba haciendo.

Entonces un Dios se le apareció a Jacob en Betel (así llamó a ese lugar) e hizo ese voto. Vinieron las dificultades pero a la vez las bendiciones comenzaron a florecer y efectivamente El Eterno estuvo con Jacob pues prosperó y se hizo grande, El Eterno le dio muchos hijos, lo llenó también de alegría y felicidad pero faltaba algo, regresar a casa. Cuando Jacob se dirigía a casa recordó por qué se fue de casa, su hermano lo estaba esperando y él tuvo miedo, un miedo tan natural en nosotros que es imposible a veces no tenerlo, no debemos sentirnos mal al tener miedo a veces, no es por falta de fe, es para aumentar la fe, y sepan por qué...

Jacob se entera que su hermano viene hacia su campamento con 400 hombres, la preocupación afloró inmediatamente e hizo una estrategia de supervivencia, dividir su familia en dos (qué gran secreto hay aquí) y resuelve que, si su hermano Esaú viene con esa cantidad de gente, tal vez cuando ataque al primer campamento, el segundo tenga oportunidad de huír y no perecer. Sin embargo, tras se presa del miedo y combatirlo con nuestro propia sabiduría no le quedó de otra más que hacer una oración:

"Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, El Eterno, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos. Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos. Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud." (Gen 32:9-12)

Qué poderoso es orar con las Palabras de Dios en nuestra boca, yo les digo que oren lo que han leído y verán si Dios no contesta las oraciones. Este método tiene como propósito tener una relación con El Eterno, el hallar gracia ante sus ojos es mucho mejor que cualquier cosa en la tierra. Yo como padre sé lo que significa mis palabras para mis hijas, "papá tú prometiste que iríamos al parque", "tú dijiste que me comparías helado" y digan ustedes ¿qué hace uno como padre? pues que sepan amigos que: "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mt 7:9-11) Verdad o no?

Después que Jacob oró a Dios así, el resultado fue increíble, ese hermano que años atrás quería matarlo ahora lo amaba como si nunca le hubiese deseado la muerte, y Jacob supo que el cambio de actitud en el corazón de su hermano fue obra divina pues antes de encontrarse frente a frente con su hermano le había enviado muchos regalos para calmar su recuerdo:

"¿Qué te propones con todos estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor. Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo." (Gen 33:8-9)

Ven cuan importante es hallar gracia a los ojos de Dios, el hallar gracia a los ojos del Eterno hace que los hombres nos miren diferente porque nuestra actitud, compromiso, entrega, fidelidad y amor están en Dios, eso contagia a quienes nos ven. Jacob le insistió a su hermano que lo recibiera y pronunció unas palabras que me llegaron a lo profundo de mi ser:

"No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido." (Gen 33:10)

Que el Dios de Betel, el Poderoso que se le apareció y sostuvo a Jacob, el Poderoso que le fue fiel a Jacob y le cambió el nombre a Israel esté con nosotros, que hallemos gracia ante sus ojos para ver la autoridad de su Ungido.

Shalom amigos.

01 julio 2013

++ UN SALMO DE SALOMÓN (No. 5)

Salmo de Salomón 5.

Señor Dios, alabaré tu nombre con júbilo
entre los que conocen la rectitud de tus sentencias.
Porque Tú eres bueno y misericordioso, refugio de pobres;
cuando clame hacia Ti no te apartes en silencio.
Nadie puede despojar al poderoso;
¿quién tomará algo de lo que creaste si Tú no se lo das?
Porque el hombre y su suerte ante Ti están en la balanza;
nada puede añadirse a lo que decidiste, oh Dios.
En nuestra angustia invocaremos tu socorro,
y Tú no rechazarás nuestra súplica
porque eres nuestro Dios.
No hagas pesar tu mano sobre nosotros,
para que no delincamos bajo su agobio.
Aunque Tú no nos tornes a Ti, no nos alejaremos
sino que iremos hacia Ti.
Si siento hambre, a Ti clamaré, oh Dios,
y me darás alimento.
A las aves y peces Tú alimentas,
dispensando lluvia a los páramos para que brote la hierba.
Preparaste el alimento en el páramo a todo viviente,
si sienten hambre hacia Ti elevan su rostro.
Tú nutres, oh Dios, a los reyes, príncipes y pueblo;
la esperanza del pobre e indigente, ¿cuál es sino Tú, Señor?
Tú les prestarás oídos, porque ¿quién es indulgente y bueno sino Tú
que alegras el alma del pobre abriendo tu mano misericordiosa?
La bondad del hombre es escasa e interesada,
si da dos veces sin protestar es maravilla.
Pero tu don es abundante, lleno de bondad y riqueza,
y que en Ti pone su esperanza no andará falto de bienes.
Sobre toda la tierra se extiende tu misericordia y tu bondad.
Feliz aquel de quien Dios se acuerda otorgándole comedida suficiencia.
pues si abunda en riquezas el hombre peca.
Es suficiente un bienestar moderado con justicia;
la bendición del Señor a eso conduce: a la satisfacción dentro de la justicia.
y venga su bondad sobre Israel junto con su reino.
Bendita sea la gloria del Señor porque El es nuestro Rey.

[Salmo No. 5, Traducción de Antonio Piñero; Apócrifos del Antiguo Testamento Vol. 3, Alejandro Diez Macho. Pag. 31-33]

10 octubre 2012

++ DIOS CREO ¿DESORDENADA Y VACIA? (PARASHA BERESHIT 5773)

Hola amigos:

Qué le parecería leer Génesis 1:1-2 de la siguiente manera:

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. ¿Y la tierra estaba desordenada y vacía?"

Son prácticamente los dos primeros versos de la Biblia, el primero y más famoso con la sentencia creacionista, pero siempre he preguntado ¿acaso Dios crea las cosas mal? ¿como que desordenado y vacío? hay que decir que detrás de "desordenada y vacía" está la enigmática expresión hebrea tóhu vahóhu traducida también como "caos" y es ahí donde yo pregunto ¿Por qué me informan la Torah que el crear de Dios de los cielos y tierra fue caótico o se volvió caótico?

Hace muchos años escuché una explicación que me resulta de algún modo interesante, por tal yo he considerado que, entre el verso 1 y 2 de Génesis quizás pudo darse la caída del agente celestial popularmente conocido como la serpiente antigua, pues me hace mucho sentido que en el mismo relato ya entre en operación "el enemigo" que sería personificado por la tradición judeo-cristiana como satanás, belcebú, belial, etc.

Lo miro de esta manera: Dios creó los cielos y la tierra de alguna manera adecuada o perfecta, pero hubo una rebelión de entidades espirituales (antes de la creación del hombre) en la que un ser angelical influiría a una gran parte de las huestes celestiales a rebelarse junto con él y que barrerían el universo/cosmos creado originalmente, siempre interesante verlo así con los grandes cráteres y la completa desolación de los planetas que aun se percibe (gracias al Hubble y la NASA), y es entonces, después del tóhu vahóhu (caos) ocasionado por esta rebelión en la primigenia creación (v. 1) que Dios comienza a HACER una re-organización "de los cielos y tierra" que estaban "desordenada y vacía" a causa de una rebelión angélica. Así se explicaría la aparición de la "serpiente tentadora" y su enemistad con el hombre, los "hijos de Dios", nefilim que la tradición adjudicaría a aquellos ángeles revolucionarios que se volverían los postreros demonios, en fin que, estas entidades espirituales que la Torah introduce sin dar más explicación sobre su origen haciendo su participación un tanto turbia, sólo puede ser retomado por las tradiciones (lilith, luzbel, golem, etc.) considerando que estaban ya ahí para hacer caer y tropezar al hombre desde el comienzo de su historia.

El relato de la creación, propiamente dicho, es una re-organización de una creación previa, por eso se usan otros verbos (hacer, formar) lo que ha mantenido mi consideración a esa interpretación. Siempre me ha gustado pensar en todo lo que hay encerrado entre dos versos de la Bíblia y todo el inmenso mundo de análisis e investigación que se puede producir por una lectura apasionante y sincera de las Escrituras Sagradas.

Shalom amigos.
.David .Mena